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> EL HOY Y EL AYER GUINEANO...y otros relatos
Moncho Núñez
mensaje Nov 27 2012, 12:00 PM
Publicado: #136


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Bami, Kogo o Puerto Iradier, cuando lo conocí en 2008 me pareció uno de los más maravillosos paisajes que haya visto nunca. Cono verás sigue por aquí D. Manuel.
En 1883 llegan a Guinea los Misioneros del Corazón de María y un año después regresa a Fernando Poo D. Manuel Iradier repuesto de su maltrecha salud y con ánimo incansable de recorrer en compañía de Dr. Osorio la amplia zona del Muni.
Entre 1885 y 86 aparece la recia personalidad del Gobernador General D. José Montes de Oca y Aceñero que durante cuatro etapas diferentes desempeñó cumplidamente el cargo. Fueron fundamentales sus viajes por el Muni.
En 1886 el buque alemán Cíclope llegó a la isla de Annobón con intención de ocuparla. El misionero español padre Juanola, único habitante blanco en ella, enarbolando una bandera española, les hace abandonar su intento.
En 1901 llegó a Fernando Poo la Comisión de Límites que, en cumplimiento del malaventurado Tratado de París, venía a dar cima a la penosa misión de la aceptación resignada de la voluntad del más fuerte de fijar unas nuevas fronteras en el continente, en contra de todo derecho histórico adquirido
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Moncho Núñez
mensaje Dec 14 2012, 06:22 PM
Publicado: #137


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En 1906 don Ángel Barrera Luyando hace su aparición en el Gobierno General de los Territorios Españoles del Golfo de Guinea y durará su mandato hasta 1924, siendo el Gobernador que más tiempo y con más tesonera y férrea voluntad constructiva ha regido Guinea. Hombre minucioso y detallista, pero de firme carácter y noble entereza, es, sin duda alguna, el forjador de lo que fue la posterior Guinea. Se esforzó por la legalización y regularización del trabajo de los braceros, con tratados internacionales. Su extraordinaria actuación, con hábil y singular tacto, a lo largo de la difícil época de la Primera Guerra Mundial, le valieron el respeto y la admiración de los beligerantes, cuyos campos de batalla estaban muy cercanos a los territorios bajo su mando. Acogió a los refugiados alemanes del Camerún. Todos recordamos su estatua en el centro de la Plaza de España.

En 1915 se inaugura el Palacio del Gobierno General y un año más tarde la Catedral de Santa Isabel.

En 1927 llegó a Fernando Poo la escuadrilla atlántica de hidroaviones al mando del comandante Llorente, que había despegado de Valencia y realizado un notable y feliz vuelo. Realizo, durante su estancia en Guinea notables trabajos aerofotográficos
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Moncho Núñez
mensaje Jan 8 2013, 09:04 PM
Publicado: #138


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Nuestra amiga Francis Gracián (q.e.p.d.), además de sus magníficos poemas, escribía tambien algún relato, como este que me envió para que lo pusiera en Crónicas.

Una lata de cerveza holandesa
Reflexión

Si en aquellos años cuarenta del siglo XX se hubieran tenido la conciencia y el concepto de reciclaje, no cabe duda de que algunos objetos nos contarían cosas interesantes. Pero en aquellos tiempos ya lejanos, y que ahora se pierden tras un velo teñido de nostalgia, el uso variado y continuado de algunos enseres era tan natural, que apenas se paraba nadie a considerar la fuente de historias que podrían llegar a ser.

* * *

Apareció un día en la casa, junto con la compra enviada de la factoría, sección “comestibles”. Un pequeño envoltorio de papel de estraza marrón bien cerrado y con un rótulo: ”Para el sr. X, un obsequio, recién venida de Holanda”.
La madre contrastó en su lista de pedido todos los paquetes, según iba poniéndolos sobre la mesa de la cocina. Y al ver aquel tan cerrado, con su letrero sobre los pliegues del papel, no se atrevió a abrirlo, y lo dejó a un lado.
Los niños, que miraban toda la operación con ojos atentos, se acercaron a palpar el paquetito misterioso, y su madre les advirtió de que si lo manchaban, el padre se enfadaría, con lo cual los tres retiraron enseguida sus manitas del papel y se limitaron a mirarlo.
El niño salió a la galería y siguió poniendo en orden las piezas de su rompecabezas; pero las dos niñas se quedaron a ver cómo el boy guardaba las cosas entre la alacena y la fresquera.

Vivían en las afueras de una pequeña ciudad del continente africano, cerca de Camerún, pues el padre era cazador y dirigía también una empresa de safaris, por lo que se ausentaba regularmente.
A la madre, que había tardado en tomarle gusto a la vida en la pequeña villa africana que era apenas un pueblito, le pesaban mucho las ausencias del marido. Pero los niños veían estos viajes de otra manera: cuando su padre volvía, siempre traía historias nuevas junto con los pequeños regalos que sacaba de sus bolsillos: un colmillo de algún animal pequeño, una punta de flecha, plumas de pájaros extraños…
El resto del tiempo, los niños pasaban sus días en una rutina cómoda: estudiaban por la mañana en la pequeña escuelita de la Misión, donde casi todos sus compañeros eran negros o mulatos, y las tardes eran para el descanso y el paseo.
Ahora, deseaban la vuelta de su padre para poder ver el misterioso regalo contenido en el papel marrón, que la madre había colocado encima del aparador del comedor.

El día en que el padre volvió, nadie se acordaba ya del objeto envuelto que estaba cerca de los saleros, porque habían transcurrido dos meses y el paquete marrón formaba ya parte del paisaje cotidiano. El padre venía preocupado, además, pues le había ido mal en la última expedición, le habían cancelado la próxima, y no tenía, de momento, nada más a la vista. En esta ocasión no habló de obsequios a los niños, y éstos no se atrevieron a mencionarlos.

Hasta varios días después, el padre no reparó en el rótulo del paquetito que estaba ya cercado por un sinfín de útiles para el servicio de la comida, como servilleteros, vinagreras, jarras, etc., y al preguntar a la madre, ésta le dijo que era para él, del dueño de la factoría.
Lo abrieron antes de la comida, mientras los niños observaban con la boca abierta, y apareció una lata roja, alta, con el cuello en forma de cono y letras en otro idioma (holandés). Abajo, en castellano, ponía: “Cerveza negra. Holanda.”
Abierta la lata, el padre dejó que todos la probaran, y luego él se la bebió. Pareció gustarle mucho.
A partir de entonces, las latas de cerveza holandesa se hicieron habituales (demasiado) en la casa.

Ese primer envase lo usó la madre para poner unas flores; otro día, lo utilizó para regar una maceta de albahaca; más adelante, puso dentro unas monedas; y el niño se lo pidió una tarde para poner sus lápices. Cuando el niño se cansó, se lo dio a la niña pequeña, y ésta lo usaba para soplar y hacer música; después de unos días, lo guardó.

A pesar de que llegaban más latas a la casa, la niña pequeña seguía guardando la que vino primero en su papel de estraza, y al fin, todos menos ella, olvidaron que ocupaba un rinconcito oscuro de la estantería del dormitorio de las niñas.
Esta pequeña, la tercera de los hijos, era algo singular: para empezar, tenía una expresión madura y tranquila que no concordaba con su edad; hablaba menos que sus hermanos, aunque éstos eran tan charlatanes que era casi un alivio; sin embargo le gustaba jugar con sus muñecas, de las cuales tenía una colección variopinta: las suyas y las desechadas por su hermana, que casi siempre le llegaban estropeadas, y ella, pacientemente las lavaba, peinaba y vestía.

En una ocasión, el niño, aprovechando un descuido, le escondió un muñeco que acababa de regalarle su madrina y, con infantil perversión, negó saber algo del asunto. Todos buscaron en vano: el muñeco no aparecía, y a la madre le costaba hacer que la niña dejara de llorar, y comiera o se durmiera.
Al fin, el boy lo encontró entre la leña, rotas las gomas que sujetaban los brazos y las piernas. Estos miembros habían sido arrastrados y mordisqueados, seguramente por alguna rata o un perro, de los utilizados para la caza, y que merodeaban a veces por la leñera. También el cuerpo estaba destrozado.
La pequeña quedó inconsolable, pues no hubo forma de aprovechar el cuerpo, los brazos ni las piernas, pero la cabeza, al menos, estaba intacta, porque se había quedado enganchada entre dos troncos que le habían servido de protección. La niña hizo como una cunita de trapos y colocó la cabeza en ella, como si el muñeco estuviera arropado. Y así jugaba con él, aunque no lo sacaba de sus mantas, porque la cabeza se le caía, así que siempre jugaba a que estaba durmiendo. Era su muñeco preferido, y no volvió a quedar al alcance de su hermano ni por un minuto, pues lo escondía; incluso cuando iba al colegio, vigilaba que su madre lo guardara en el armario grande y le echara la llave. De todas formas, el niño no volvió a acercarse a los juguetes de sus hermanas, después de estar un mes sin postre.

Y un día, al volver del colegio, la madre condujo a su hija pequeña de la mano hasta su camita; allí, sobre la colcha, con un faldón primoroso y un gorrito, estaba el muñeco. “Ahora puedes cogerlo – dijo la madre – y pasearlo. Ya tiene cuerpo. Puedes jugar a que los brazos y las piernas están por dentro.

Y cuando la niña levantó el faldón, una sonrisa de felicidad le iluminó la carita:
Sujeta a la cabeza del muñeco con alambre, y tapada con el faldón fruncido, aquella lata de cerveza holandesa llegó a cumplir el que seguramente sería su último destino: ser el cuerpo de un muñeco, de un “hijo” de esa mamá de cinco años, un “niño” mimado, acariciado y guardado con amor por aquella pequeñuela a quien la lata roja había mirado con curiosidad más de una vez, desde el rincón oscuro y protector de un estante de juguetes.

---oooOOOooo---

Francisca Gracián Galbeño
9 de Noviembre de 2.011



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Moncho Núñez
mensaje Jan 23 2013, 09:58 AM
Publicado: #139


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BREVES NOTAS HISTÓRICAS GUINEANAS.

19 de septiembre de 1936.- El Tte. Coronel Luís Serrano Maranges, Comandante Militar, firma en Santa Isabel, dos meses y un día después del 18 de julio, la adhesión de Gobierno General de Guinea al ejercito sublevado, declarando el estado de guerra, dando un plazo de cuatro horas para entregar todas las armas e indicando que todos los funcionarios que falten a sus obligaciones serán declarados reos de rebelión.
Firma por España y por la República.
Las autoridades de Bata permanecen leales al Gobierno de Madrid.
26 de septiembre.- A partir de esa fecha se empiezan a dar órdenes a los misioneros de reunirse en Niefang con la idea de trasladarlos al Cameroun. Tres días después se decide su traslado a Bata donde son alojados 17 religiosos en la casa Alena.
12 de octubre.- Desde el buque Fernando Poo, anclado en Bata, se cursa un telegrama a Santa Isabel ofreciendo el canje de los misioneros detenidos allí por los prisioneros republicanos detenidos en la isla.
13 de octubre.- Los misioneros son embarcados en el buque Fernando Poo.
14 de Octubre.- Son embarcados también en el Fernando Poo dos europeos, empleados de la casa Abascal.
Aparece en el horizonte el buque artillado Ciudad de Mahón, que venía desde Canarias a Guinea con fuerzas franquistas, y que al acercarse a la costa dispara por sorpresa tres cañonazos al vapor Fernando Poo, cuya tripulación estaba descargando sacos de arroz. Los disparos apuntan a la popa del buque, que era donde estaban los misioneros, y dan en la hélice y en el timón, ocasionando el comienzo de su hundimiento. Una cuarta granada disparada desde el Ciudad de Mahón entró por el ventanillo del camarote que ocupaban los misioneros causando la muerte instantánea del P. Acacio Ferraz, del Hº Angel Roig y del empleado de la Casa Abascal D. Félix del Hoyo, quedando heridos otros dos religiosos y el otro empleado de Abascal. Un trozo de metralla penetró en el camarote de enfrente e hirió a dos Hermanos en las piernas. Los heridos fueron el Hº Isidoro Gil, Hº Visctoriano Gutiérrez, y los Padres Pedro Iturriza y José Boixadera.
Los marineros del buque lanzaron una lancha al mar, disparando sus ametralladoras al Ciudad de Mahón y consiguieron llegar a la playa.
Al cesar los cañonazos subieron a cubierta los misioneros ilesos y vieron como se acercaban las lanchas del Ciudad de Mahón con fuerzas a bordo.
El hundimiento del Fernando Poo significa el fin de la última resistencia de los republicanos de Guinea frente a los sublevados.
Los religiosos son embarcados en el Ciudad de Mahón para su traslado a Santa Isabel.
16 de Octubre.- Llega a Santa Isabel el Ciudad de Mahón procedente de Bata, donde había dejado un Destacamento de 200 Tiradores de Ifni. Venían a bordo unos 500 hombres.
19 de octubre.- Se celebran en la Catedral de Santa Isabel los funerales por las victimas del bombardeo realizado contra el Fernando Poo y el enfrentamiento posterior. Estos eran: Los voluntarios canarios Luís Rodríguez, sargento; Lorenzo Frías Cabrera; Juan M. Sánchez Martín; Fernando Santana Bautista y Antonio Suárez Navarro. Los Misioneros P. Acacio Ferraz, superior de Río Benito y el Hº Angel Roig y finalmente el Empleado de la Casa Abascal en Bata Sr. Félix del Hoyo.
21 de Octubre.- Muere en el Hospital de Santa Isabel el Hº Isidoro Gil, herido en Bata.


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rosen
mensaje Jan 23 2013, 01:16 PM
Publicado: #140


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Por qué disparó el Mahón al Fernado Poo?
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fernando el afri...
mensaje Jan 24 2013, 06:21 PM
Publicado: #141


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En ese viaje del Fernando Poo iba mi abuela Polonia (está enterrada en Santa Isabel) y mis primos ya fallcecidos Jordi y Alberto García Gimeno. Lo que no tengo tan claro es si los pasajeros ya habían bajado cuando el hundimiento o estaban dentro de barco.

Gracias Moncho
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Moncho Núñez
mensaje Mar 15 2013, 10:47 PM
Publicado: #142


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En 1956, un Decreto del 21 de Agosto dispuso el cambio en la denominación de la Dirección General de Marruecos y Colonias por la de Plazas y Provincias Africanas por el que los antiguos Territorios pasan a llamarse Provincia del Golfo de Guinea, inmediato antecedente de las Provincias de Fernando Poo y Río Muni, de cuya conjunción nace la Región Ecuatorial.
En 1959 se equiparan en igualdad de derechos los habitantes de Fernando Poo y Río Muni con los de las restantes Provincias españolas. Surgen las Diputaciones Provinciales, sucesoras de las Delegaciones de Asuntos Indígenas.
En 1963 el Consejo de Ministros de 9 de agosto acordaba dar a las Provincias ecuatoriales un régimen de Autonomía, nada menos que quince años antes de la Constitución Española de 1978, en que se reconocen las Comunidades Autónomas..
Y el 12 de Octubre de 1968 España entrega, de manos de Fraga Iribarne, Ministro en el Gobierno de Franco, la Independencia a la República de Guinea Ecuatorial, y la Presidencia del nuevo Gobierno a Francisco Macías, ganador de las elecciones democráticas celebradas ese mismo año.
Y colorín colorado, esta historia tan rarita se ha acabado.


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rosen
mensaje Mar 19 2013, 09:45 PM
Publicado: #143


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Las elecciones o el referendum (que no me acuerdo qué fue) para la Autonomía fueron a finales del 63. Mi padre estuvo todo el día en una de las mesas en el poblado de Vave (Kogo)
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Moncho Núñez
mensaje Feb 6 2016, 06:13 PM
Publicado: #144


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[/size][/font]--"]Hace algún tiempo pusé aquí este relato de adolescencia que algunos comentasteis algo divertidos.
EL MISTERIO DE LA FOTO DE MARILYN.

Uno de los grandes descubrimientos que hicimos los chicos al pasar del Instituto viejo ubicado en la Misión Católica al nuevo y reluciente Cardenal Cisneros, es que ya éramos muy mayores. Teníamos nada menos que trece años y empezamos a darnos cuenta que las chicas no eran solamente unas compañeras de estudios o de juegos; eran unos seres estúpidos cuya principal actividad era estar siempre fastidiándonos, convirtiéndose en una obsesión, tanto en las conversaciones como en las presencias. Si no venían, íbamos. Resultado, siempre íbamos.
De antes, en esa relación de genero, solo recuerdo la indiscreción de la escalera de caracol de hierro forjado, situada en la esquina del gran patio de la Misión, junto a la Plaza de España, que daba acceso al primer piso, en el que estaban las aulas y nuestra costumbre de situarnos debajo mientras ellas subían a la carrera dejando entrever enaguas y puntillas a través de los escalones calados. Pero sin ninguna mala intención.
Como consecuencia de aquella curiosidad, que empezábamos a sentir, nos pareció de lo más interesante la información que alguien aportó de que en la Biblioteca, que estaba también en los bajos de la Misión, con entrada por la calle Jesús, había una revista en la que salía la foto de una mujer desnuda. Nos conjuramos todos y por la tarde hicimos una masiva aparición en la biblioteca, nos dirigimos a la mesa sobre la que estaban las revistas, encontramos la que buscábamos, una LIFE, y en la que, en efecto, estaba la famosa foto de Marilyn desnuda, acostada sobre un fondo de terciopelo rojo. Y allí estuvimos un rato contemplando detenidamente la obra de arte, apreciando sus calidades fotográficas, el enfoque, la luz, el encuadre, etc., aunque no pudimos entender ni siquiera el pie de foto pues estaba en correcto inglés.
Me imagino la sorpresa de D. José Montenegro, Director de la Biblioteca y de nuestro Instituto, que nos contemplaba desde el fondo, al ver reunido y muy concentrado al grupo compuesto por elementos hasta ahora tan poco asiduos a los placeres de la lectura pública.
De la misma manera que entramos salimos, quedando para el día siguiente en repetir la visita, por si quedaba alguna faceta de la artística fotografía que nos faltara por apreciar.
Y así volvimos la tarde siguiente a la Biblioteca, nos instalamos ante la mesa revistera, localizamos el ejemplar de LIFE, pero, oh misterio inesperado, faltaba la hoja con la imagen de Marilyn. Comprobamos la desaparición una y otra vez y, aunque no sabíamos inglés, si apreciamos claramente un salto en la numeración de las páginas.
De modo que uno tras otro, con la cabeza gacha fuimos saliendo de la sala de lectura con la firme intención de nunca más volver.
El misterio se quedó sin resolver. En la conversación que sostuvimos inmediatamente sentados en un banco de la Plaza de España nos formulamos insistentemente un par de preguntas: ¿Fue don José Montenegro el que, investigando después el objeto de nuestro interés, eliminó la hoja para evitar la pérdida de valores morales de los componentes del variopinto grupo?. Estaba claro que nunca se lo podríamos preguntar.
O la hoja fue arrancada por alguno de nosotros, Paco, Pera, José Antonio, Angel, yo…, que se adelantó a nuestra segunda visita y se quedó él solo con el tesoro que todos anhelábamos poseer. Durante el resto de la tarde nos cruzamos aviesas miradas cargadas de sospechas.
Después he visto la susodicha foto innumerables veces, pero hasta hoy, en algunos momentos y por sorpresa, me asalta la duda. ¿Qué se hizo de la foto de Marilyn?.

Comentando aquel relato mi muy buen amigo y gran escritor Juan Romero Sierra escribió lo siguiente.

CUATRO PINCELADAS SOBRE "EL MISTERIO DE LA FOTO DE MARILYN", PUBLICADO EN "CRÓNICAS DE LA GUINEA ECUATORIAL":


El misterio de la foto de Marilyn, breve relato del que es autor Moncho Núñez y desconocía, me ha gustado mucho: ingenioso, divertido, sutil... Leyéndolo, no he podido evitar imaginarme lo sucedido ambas tardes: la irrupción en la sala de lectura del grupo de condiscípulos, la sorpresa del Sr. Montenegro, la impresión (localizada la foto), las caras de asombro, los ojos en un tris de salirse de sus cuencas, los comentarios sobre el enfoque, la luz y demás detalles artísticos..., y (¿quién no recuerda sus trece años?) lo que realmente pasaba por las cabezas de los conjurados y todos chitón para no dar la nota y observar la debida compostura: "¡Guau!", "¡Ostras!", "¿Qué veo?", "Pellízcame, tú"..., e inmediatamente, sacudido el estupor inicial: "¡Eso es un cuerpo, y no el de bomberos!", "¡Esas son curvas, y no la de Punta Fernanda!", "¡Eso es un bombón, y no los de la Pastelería Nueva!", "¡Eso es un monumento, y no la catedral!"... Y el Sr. Montenegro, con la mosca detrás de la oreja: "¡Aquí hay gato encerrado!"; y más tarde, el grupo de amigos ya en la calle abanicándose: "Gato no, gata. ¡Y menuda! Esta me la llevo yo a casa, y adiós a los ratones y tanto bicho, que son una lata..."
Lo narrado hasta aquí, como es lógico, pertenece a la primera de las tardes, a la que sucedió una noche que costó lo suyo conciliar el sueño, ebrio de arte incluso el que estaba en que los frescos de la Capilla Sixtina eran unos señores que tenían una jeta que se la pisaban, y Velázquez un jugador del Real Madrid, que también, pero lustros o décadas después.
Y al día siguiente, la tarde declinando y la sala de lectura de nuevo la mar de concurrida, al revés que el cementerio, lo que parecía normalmente: "¡No hay foto!", "¡Falta!", "¡Voló!", "Mira bien", "Ponte las gafas", "Céntrate"..., y verificado que nanay: "¡Jo!", "¡Qué chasco!", "¡Vaya faena", "¡Qué cenizo!", "¡Menudo gafe!", "¡Qué poco dura la alegría en la casa del pobre!", "Vamos al mar, y se seca", etc., por lo que a Moncho, Paco, Pera y compañía se refiere, fruto de la incredulidad, primero, y de la decepción, a renglón seguido. Y el Sr. Montenegro, catedrático de latín: "¿Qué hago? ¿Qué les digo? ¿Qué les aconsejo? ¿Qué les recomiendo? ¿Julio César o Virgilio? ¿Qué deberían leer primero: La guerra de las Galias o La Eneida? ¿Algo de Cicerón tal vez? No sé, no sé... ¡Son tan jóvenes! ¡Están tan desorientados! ¡Es tan importante la lectura! Mañana, cuando vuelvan (si vuelven, que lo dudo), les diré qué, deshojada la margarita"...
"¡La Vida de San Manuel Bueno, mártir!", hubiera resuelto en el acto el padre Crespo, de hallarse en el lugar del Sr. Montenegro, como le recomendó a Pilar Álvarez Castellanos, creo. O bien, si el responsable de la sala es ese otro sacerdote del que algunos no guardan muy buen recuerdo y al parecer hacía honor al dicho añejo la letra con sangre entra: "¿Capones? ¡Quita, quita...! A estos les doy yo de zurriagazos, hasta dejarlos hechos un cristo; y de propina, como penitencia, tres misas diarias hasta que los padres cumplan campaña. Y si se hallan próximos a cumplirla, ningún problema. ¿O es que en la península no hay iglesias ni curas? Mogollón, ¡ajá! Nada, pues, de frotarse las manos aquellos que ya se están viendo en el avión o en el barco cantando ¡hasta luego, cocodrilo...!", etc.
Lo que puede dar de sí cualquier suceso o anécdota. En particular, si, como es el caso, no nos deja indiferentes. Y si no nos deja indiferentes es, sencillamente, porque tras ello se oculta algo o alguien capaz de conmovernos o despertar en nosotros los recuerdos más gratos y entrañables, como son los recuerdos de la infancia, la adolescencia y la juventud: un magnífico escritor, en la ocasión presente, que responde al nombre de Ramón Núñez.
Cincuenta años después, la foto de Marilyn vaya usted a saber y quién, como entonces, preguntándose "¿Dónde?", el niño que por ventura todos llevamos dentro, me dicta, para concluir: "Eso es un misterio, y no el de la Encarnación, ¡sí, señor!"

Málaga, diciembre de 2012
Juan Romero Sierra

Tenía guardadas estas pinceladas pendiente de encontrar la manera de colgarlas en Crónicas sin que pareciera vanidad, dados los elogios de Juan.
He tenido la suerte de pasar, con Ester, unos días en Málaga y de reunirme con Juan y su mujer Aída.
En otro sitio hablaré de esos días y de la enorme hospitalidad de esa pareja de ilustres guineanos. En un momento de las largas charlas que tuvimos Juan me recordó que yo tenía guardado este su comentario que le había prometido poner en el Foro, como aportación de sus propios recuerdos de aquellos años . Como merece la pena, aqui está
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rosen
mensaje Apr 2 2016, 08:19 PM
Publicado: #145


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Qué interesante todo. Cuántas cosas descubrimos en Guinea.
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Moncho Núñez
mensaje Jan 4 2018, 10:56 AM
Publicado: #146


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He encontrado este enlace en el que se relata la interesántisima vida de Dionisio Shelly, ilustre marino que da nombre a la Plaza de Shelly tan querida y recordada por todos nosotros. Os recomiendo su lectura.

http://shelly.es/blog/06007-dionisio_shell...s=5a4054e4504dc


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rosen
mensaje Jan 24 2018, 10:07 PM
Publicado: #147


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Muy interesante.
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fernando el afri...
mensaje Jan 27 2018, 10:52 AM
Publicado: #148


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CITA(rosen @ Apr 2 2016, 08:19 PM) *
Qué interesante todo. Cuántas cosas descubrimos en Guinea.



Querido Moncho :

No se la razón de que no hayas publicado un libro con tus vivencias africanas, dado que lo leído me parece fantástico y me he reído con las aventuras en el antiguo Instituto, en el que yo junto con Manuel Komhe, fuimos los primeros y creo que los únicos que hicimos el ingreso y los siete años de bachiller. Ya que nuestros padres no podían enviarnos a estudiar los últimos años a la Península, lo que hacían otros para estar mejor preparados con vista a la Universidad.

Esa escalera de caracol era una mina para la imaginación.
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Moncho Núñez
mensaje Jul 4 2018, 04:21 PM
Publicado: #149


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Eran días luminosos y la bahía se mostraba espléndida, con los altos acantilados de Punta Fernanda y Punta Cristina abrazando el casi completo círculo de mar espejeante que se extendía al pie de la ciudad y frente al puerto viejo en el que estaba atracado de popa un navío de la Armada cumpliendo la misión de transcender su propia importancia por medio del conocimiento de su estar y de sus habitantes, marineros engorrados, hormigas del subir y bajar por la Cuesta de las Fiebres hacia la Plaza de España, camino del Campo Yaundé, corazón de la negritud inmigrada, allá, al fondo de la ciudad junto al verde del bosque que se encarama inopinadamente desde el llano de la plataforma urbana hacia los 3.000 m. de altura del cono volcánico que preside la isla, orlada de largas playas de arenas negrísimas, finas y suaves, o de pequeñas y recoletas bahías, como la que está orlada por la ciudad del norte, encaramada sobre el acantilado que, mirado desde el mar, muestra como símbolos distintivos las esbeltas palmeras reales del paseo de Punta Fernanda, a la izquierda, las afiladas agujas neogóticas de la Catedral, en el centro, casi junto a La Rosaleda, la sólida mole del Instituto a la derecha, en cuya puerta se agolpan en bulliciosa estampida los pequeños habitantes de las aulas, camino de la libertad del mediodía, cegados por el sol, el mar y el colorido de las flores del jardín frontero, al que llega en oleadas de risas, saltos y gritos, carteras, libros, cuadernos, bocadillos y refrescos en el kiosco de chucherías que se asoma al mar, en esa maravillosa mañana tropical de hirientes luces, azules, verdes y rojos casi infinitos que se alargan en todas las direcciones posibles, una de las cuales acoge los pasos de un grupo de cinco muchachos camino de Playa Carboneras, dejando a ambos lados del paseo las oficinas de la Compañía Naviera con la pizarra colgada en la fachada anunciando con blancas letras de tiza la próxima llegada de la Motonave Dómine para cuyo viaje de regreso a la Península se admite carga y pasaje, reflejo de la idéntica voluntad de la futura Agencia de Viajes en una esquina frente al Consulado de Nigeria en cuyo balcón ondea la bandera blanquiverde casi en un gesto de dignidad de futuro que seguramente será también aquí, en esa Plaza, después de la papelería en que se compran los discos en 3-D de View-Master y los libros de la colección Juvenil Cadete, a la que se abre el imponente edificio de fachada neoclásica de la Cámara Agrícola, en cuyos almacenes se amontonan en inmensos tinglados los sacos de café y cacao que son la riqueza, la base económica de la isla y en cuyas oficinas se gestan las grandes operaciones monetarias de los capitalistas y finqueros isleños, una de cuyas mayores casas se encuentra a su costado, repitiendo la estructura arquitectónica colonial de pórtico columnado rodeando almacenes y oficinas en la planta baja sobre la que se asienta en una gran planta las viviendas, dormitorios y comedores de los empleados solteros, a la que se accede por una escalera empinada y disimulada, posibilitando la subida escondida de la mininga nocturna, satisfactora de deseos exacerbados por el trópico y el whisky de la tarde, bebido en la tertulia cercano del Casino al que se llega por la calle de enfrente que se adentra en línea recta hacia el extremo de Punta Cristina, por la acera a la sombra de Correos frente a la ancha cuesta que lleva a la explanada del Puerto Nuevo, recién estrenado, arropado por el alto acantilado que asciende hasta el trampolín de la piscina del Casino, como hito culminante del paseo que lleva hacia el edificio de Obras Públicas, blanco entre el verde obsesivo del espeso jardín por el que se adentran los cinco escolares que llegan ya hasta los casi abandonados almacenes que se asoman al borde occidental de Punta Cristina, sobre Playa Carboneras, con todo un largo horizonte de la costa norte que aleja la vista del observador hasta la lejana Punta Europa en cuyo extremo luce el faro costero más importante de la isla, solo visible en la noche por la lejanía, adivinado ahora desde aquí, entre los montones de utensilios, unos nuevos y de desecho otros, en su día destinados o procedentes de las viviendas construidas en todos los poblados con el fin de ir sustituyendo la nipa y las tablas de las chozas por el cemento y el ladrillo y sobre todo el aire libre en lo escondido del sotobosque por el cuarto de baño blanco y luminoso de los que hay aquí abundantes restos como azulejos y sanitarios, desde humildes retretes hasta ventrudas bañeras, que son las elegidas por los cinco para rodarlas hasta el borde del acantilado y hacerlas caer desde la altura sobre la arena negra que las recibe con un impacto fatal en los tres primeros intentos convirtiéndose en trozos de un rompecabezas sin sentido hasta que a la cuarta la bañera cae y conserva su oronda identidad y los muchachos inician el descenso por la senda casi vertical hasta la playa en donde intentan dar solución al grave problema de la flotabilidad de la pesada bañera tapando su desagüe con ramas, hojas y hierbas, entre la sombra de las altas palmeras, la espuma del terminar de las olas y los pies descalzos hundiéndose en la arena, con las ropas amontonadas al borde de las rocas y el esfuerzo de empujar la extraña nave hasta que poco a poco se entra en el mar y empieza a flotar con el agua hasta el mismo borde acanalado, de forma que es difícil auparse y entrar sin que el bamboleo haga embarcar un exceso de agua que pusiera en peligro la escasa flotabilidad y así unos dentro y otros fuera navegar y nadar, agua brillando en perlas, el obsesivo sol en el cenit, el verde lujurioso escalando el acantilado y allá arriba la sorpresa de encontrar unos rostros femeninos espiando las desnudeces en el mar, compañeras de las aulas, pequeños amores, cariños y celos, reojos esquivados y ahora allí, en lo alto, esas miradas pudorosas, menos mal que lejanas, que motivan un rápido comienzo de la vuelta, vestidos, calzados y peinados a la carrera, para intentar alcanzar a las fugitivas, sin conseguirlo y entrar de nuevo en la solemnidad de las aulas y someterse a las risas y sonrisas femeninas, escondidas, entre vergonzosas y descaradas, para seguir siendo felices como siempre allí, tan felices, sin saberlo.


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Asociación de Ayuda a Guinea:

Nuestra WEB: http://www.macoelanba.org/


Moncho
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fernando el afri...
mensaje Jul 5 2018, 09:40 AM
Publicado: #150


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Querido Moncho :
Eres joven anímate a escribir un relato de tus vivencias, piensa que nuestros testimonios son los únicos que reflejarán la verdad de aquellos tiempos y de aquella relación de colores, etnias y estudios.

Un abrazo

Fernando
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