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Versión Completa: Excursión al Pico de Santa Isabel
FORO DE CRÓNICAS DE LA GUINEA ECUATORIAL > FORO GENERAL > RELATOS DE VIAJEROS
Julia Gomez
EXCURSIÓN AL PICO DE SANTA ISABEL


Durantes las clases se venía comentando la idea de subir al Pico de Santa Isabel entre el director de la Normal y unos cuantos voluntarios, aprovechando las vacaciones navideñas para subir unos días a la altura más elevada de toda la isla de Fernando Poo, con sus 3.007 metros.
La idea fué acogida al principio con diferentes opiniones, en pro y en contra; por fin, un grupo formado por jóvenes optimistas y llenos de ilusiones, la hicieron posible, y se decidieron emprender el viaje. Tras recibir instrucciones y orientaciones, se confeccionóun programa base del viaje y comisiones con objetivos propios a seguir por las necesidades durante el trayecto. La última concentración se hizo en la víspera de la salida, en una de las aulas de la Normal, el día 19 de diciembre, con reparto de víveres y demás útiles necesarios para la expedición. Nuestro agradecimiento al presidente de la federación de montañismo, Luis Jimenéz Marhuenda, por su colaboración prestada, ya que nos orientó sobre la subida, útiles y nos dejó algo del material empleado. Así mismo nuestro agradecimiento a la delegación de juventudes, por facilitarnos tiendas de montaña, mochilas y algunos útiles más.
A las 5 y cuarto de la mañana, todos los excursionistas fueron concentrados en la Santa Iglesia Catedral, para asistir a la Santa Misa dominical, hasta las 6 menos cuarto, hora que emprendimos viaje a Basilé, en dos coches facilitados por la Conserjería de Educación, conducidos por Leoncio Rondo y el ingeniero jefe de Industrias, Sr. Izquierdo. Por su gentileza puso a nuestra disposición y ofreciéndos él mismo, en acompañarnos hasta el último punto transitable por vehículos, de la finca del Sr. Estrada.
Eran las 7 y media de la mañana del domingo día 20 de diciembre. Aquí nos despedimos de los Sres. Izquierdo y Rondo, después de pasarse ante la cámara fotográfica del Sr. Director, cada uno se hizo con su mochila, y a las 8 menos veinte, camino al Pico.
Lo más curioso fué ver aquellas tres muchachas, cargadas de mochilas, cuando en días anteriores, en los momentos de recibir las instrucciones del viaje, nos parecían unas simples oyentes impasibles y que nada tenían que ver con la excursión. Ahora al igual que los muchachos, estaban ellas llenas de decisión, ánimo y valor, para ver las heronínas del Pico y que sus nombres quedasen inscritos como unas de las pocas personas de su edad y sexo, que han podido coronar el Pico de Santa Isabel.
Pero, sin exagerar, muchos se apostaron por si llegarían ellas hasta el final.
El camino fué de constanteascender y ascender, muy duro, pese a su acertada organización y dirección. A las 11 menos dos minutos, hicimos la primera parada en la posada de la Viregen de Fátima, unos minutos antes, nuestra curiosidad del bosque y sus habitantes, fué inagurada con la comtemplación de una ejemplar ardilla, cazada por el Director, cuya destreza en la caza nos hará patente en varias ocasiones durante la excursión. Aquí el altímetro marcaba 1.110 metros, hubo cambio de impresiones, recogida de agua, etc. Con ánimo de triumfar, continuamos el camino.
Eran ya las 11 menos cinco minutos de la mañana. Estábamos en la mitad de nuestra primera etapa de camino hasta la "casa de la banana", empezamos a sentir los efectos del caminar ascendente, todo iba tomando un aspecto serio; ya hacía falta bastante esfuerzo para resistir la subida con mochila a cuestas y pegando bastante calor. Todos un poco sidados, llegamos a la "casa de la banana", a la una menos veinticinco minutos. Después de un fuerte almuerzo y café caliente, acompañados de un buen descanso reparador y necesario de una hora y veinticinco minutos, reanudamos el camino, animosos todos, y gritando: "¡al Pico, al Pico todos!".
A las cinco y quince minutos, llegamos "al albergue de los alemanes". Con toda presteza de autómatas, cada se puso al frente de su misión encomendado en el programa: limpieza del terreno, montaje de tiendas, servicio de agua, cocina, etc.; y en pocos minutos el campamento ya estaba en forma y orden. Una riquísima cena fué dispuesta y consumida con buen apetito, al lado de una buena hoguera alimentada con trozos de madera. Se cambian impresiones y comentarios sobre la primera jornada del camino.
Las muchachas, más animadas aún por vencer esta primera etapa, conservando sus alegrías y optimismo, si dar muestras de cansancio. Aquí tuvimos un recibimiento caluroso por una gran cantidad de abejas poco hospitalarias, y nos tomaron por intrusos en su morada. Ya cerrada la noche, cada grupose retiró a su tienda y entregarse a un merecido descanso nocturno.
La noche fresca y corta, y pronto amaneció el día 21, con un sol radiante. Nuestro puesto de observatorio metereológico ambulante, marcaba las siete en punto, doce grados sobre cero, y a 1.975 metros de altura. El frío aquí era verdadero, porque las faenas de servicio de abandono del campamento, eran algo duras, por la baja temperatura.
A lo lejos y hacia el Sur iluminado por el resplandor matutino veíase el Pico de Santa Isabel, como el lomo gris oscuro de un gran elefante. Allí estaba la meta de nuestros propósitos.
La caravana normal, a las siete y media de la mañana decidida a llegar hasta el Pico. Todo empezó y siguió siendo como un paseo por las plazas del antílope durante varias horas, con ligeras ascensiones y desniveles propios del terreno, pero con todo, el organismo iba resistiendo poco a poco hasta las dos en punto, hora que llegamos a la entrada del cráter de Bonyoma a 2.200 metros de altura. Desde aquí el camino sufrió un brusco cambio; se convirtió en verdadero calvario para nosotros, una etapa verdaderamente dura.
La subida era tan aguda y pronunciada, hasta tocar las narices al mismo suelo. El esfuerzo duró varias horas. Las risas se acabaron en este tramo. Pudiomos salvar la primera fase hasta el "monte de los monos". Aquícazamos un gran ejemplar de ellos; descansamos un buen rato sobre el césped, hasta que se concentró toda la expedición. Reanudamos la marcha, haciendo mayor esfuerzo aun, bordeando peligrosos barrancos y precipicios, llegando al primer cráter. Las muchachas, seguían con mucho valor, imponiendo la voluntad sobre la debilidad física de sus miembros, y casi eran imitadas en el ejemplo por los muchachos.
A las cinco en punto de la tarde, estuvimos ya en el último refugio, en el borde del segundo cráter y al pie mismo de la loma del Pico. El viento fuerte, la niebla intensa y la baja temperatura: 8, 7, y 5 grados sobre cero, pusieron muy difícil la instalación del campamento y los servicios. Por fin, las inclemencias climatológicas fueron vencidas por el esfuerzo humano, instalando el campamento, y media hora después todo funcionaba normalmente. Parecía que todos los excurrsionistas estaban hechos de una sola pieza, funcionando con presteza y exactitud admirable. No hubo ningún obstáculo invencible. A las siete y media, una buena hoguera ardía ya, soplada por el viento fortísimo de la altura más elevada de la isla fernandina, y a su calor, un grupo de intrépidos alumnos con su director, daban cuenta de una formidable cena preparadaa base de carne fresca, de tres faisanes cazados con admirable puntería de nuestro director durante el trayecto.
A las ocho y media, y debido al cansancio y el intenso frío, todos los excursionistas se metieron en sus respectivas tiendas, debidamente instaladas y distribuidas; y cada uno se apretaba más fuerte contra su manta o saco de dormir.
El día 22 amaneció muy claro, pero poco tiempo. La densa niebla lo cubrbió todo y como consecuencia, descendió la temperatura, seguido de un intenso frío. Preo ya íbamos aclimatándonos. El desayuno se hizo sin novedad y gustoso, a base de café, pan, mantequilla y todo lo que cada uno quiso añadir de bueno; sin faltar una prudentísima dosis de coñac.
Bajo la temperatura de cuatro grados sobre cero, el campamento fué ordenado, y se colocó las señales de presencia en un sitio muy visible para que el avión que nos iba a traer las provisiones, tuvieran fácil conocimiento de nuestra posición y echar con seguridad los víveres. Había que esperar larguísimo tiempo porque la "blanca bufanda" con la que se envuelve el Pico, impedía la visión y la avioneta no pudo llegar hasta nosotros, por cuyo motivo nos dispusimos a salvar los pocos decámetros que nos separaban de la cumbre; pero nuestro director quiso dar un rodeo alreeddedor del Pico, y de paso poder cazar alguna cabra de bosque, que aquí abundan, y así se adelantó él con nuestro experto guía.
A las doce en punto nos encontramos con el director y el guía en el mismo Pico, y como producto de su rodeo, yacían a sus pies dos grandes cabras que él pudo conseguir. Ya estábamos en el punto más alto, en nuestra deseada meta que nos había costado tanto esfuerzo físico y moral. Intentamos abarcar con la vista desde aquí, a toda la isla, pero la niebla todo lo impedía para ver más alla´.
Contemplamos con júbilo de victoria a la gran cruz y al monumento erigido allí para perpetuar la presencia de la religión
cristiana y España en la Guinea Ecuatorial.
Tras rezar unas oraciones en acción de gracias por nuestro triunfo, nos retratamos más de dos veces, todos sentados sobre el césped enano del Pico.
Celebramos el acontecimiento con varios paquetes de peladillas y dulces. Acto seguido, procedimos a depositar como recuerdo de nuestra presencia de excursionistas al Pico, una botella cerrada conteniendo la relación de los doce mienbros, que empezando por el director, todos estampamos nuestras firmas y que a continuación facilitamos:

Teodoro Sáez - Director de la Escuela Normal y jefe de la expedición.
Pedro Malets - Guía de la expedición.
Vicente Castellón Ntayo - Cartógrafo y encargado del servicio de meteorológico.
Clara Mª Tomás Almeida - Encargada de cocina.
Julia Gómez Barra - " "
Mª Carmen Zambonino - " "
Pelayo Engona Michá - Cronista de expedición y servicio de agua.
Carlos Pastor López - Montaje de campamento.
Juan Ramón Sanz - " "
Clementino Moqueira - Encargado de aprovisionamiento.
Ignacio Ballovera - Porteador.
Antonio Majeda - "

Después de gozar largo rato de la belleza del paisaje y de nuestro triumfo, depositamos una corona de flores al pie de la
gran cruz y regresamos al refugio a las dos de la tarde, cargados con dos grandes cabras de bosque.
Hicimos una comida formidable a las tres de la tarde. Los platos de carne eran de distintos guisos y gustos, y se comió hasta no poder más. A las cuatro en punto, abandonamos el refugio de camino de regreso; rebosantes de alegría y ganas de contar cosas del Pico.
El descenso fue menos penoso y más rápido, porque todos íbamos ya ligeros de carga y de cansancio fisico; y después de tres horas y media de andar ininterrumpidamente, pudimos llegar al refugio de los "alemanes", a las siete y media de la tarde, ya de noche, tuvimos que usar linternas. Después de uná buena cena, nos metimos en las tiendas para esperar un nuevo amanecer del dia siguiente.
El día 23, fue alegre y con menos frío. A las ocho en punto todo estaba listo para salir después del desayuno.
Desde aquí se adelantó el director al resto de la caravana para poder gozar con más tanquilidad. No le encontramos hasta la "posada de la Virgen de Fátimta', ya cargado con más de cinco piezas que había cazada.
Concentrados todos los componentes de la expedición; entre descanso, bromas, chistes y risas, comimos cada uno una gran cantidad de carne de aves, con arroz, sopa y especies. Esta fue nuestra última comida que hicimos en conjunto. Terminamos el descanso, que duró dos horas y media, y a las tres en punto, emprendimos el descenso, felices pese al cansancio y a las cuatro y media, llegamos a nuestro punto de partida: la finca Estrada. Esperamos un buen rato con impaciencia hasta las cinco y quince minutos, hora que nos recogieron los Sres Izquierdo y Rondo, sanos y salvos hasta nuestros hogares.
Así fue el feliz término de la excursión llena de éxitos, que realizó el grupo de alumnos de la Escuela Normal del Magisterio de Santa Isabel; por la que merece especial felicitación el director de la misma, por su glan espíritu organizador, valor y sacrificio por el bien común. Y a las muchachas Clara Tomás, Julia Gómez y Carmen Zambonino, que con gran esfuerzo de voluntad, unido al fisico, han escrito sus nombres en el libro de escaladores del Pico de Santa Isabel. ¡ Viva las heroínas del Pico y viva la expedición Normal entera al Pico.

EPILOGO.-
Todas las empresas, todas las acciones que realiza el hombre, con, más o menos esfuerzos y sacrificios, persiguen un fin; este fín es el fruto o bien producido. Ahora nos preguntamos ¿Cuál es el fin o el fruto de la excursión al Pico?. Lo aprendido o la moraleja.
Respondemos categóricamente, que los frutos y la enseñanza han sido óptimas. Con la excursión al Pico, hemos gozado: La belleza del paisaje, disfrutando así un bien espiritual: hemos aprendido mucho de la convivencia social, y el espíritu de trabajo y sacrificio para el bien común, se ha puesto en práctica; y por último hemos elevado nuestras aspiraciones nobles hacia la superación a base de sacrificios propios hasta la altura más superior de toda nuestra Guinea Ecuatorial, que es el Pico de Santa Isabel.
De verdad dijo uno como un suspiro: ¡ A cuanta más altura estoy, más me encuentro cerca de Dios!
fernando el africano
Querida Julia:

Gracias por este artículo de añorados recuerdos y que además de recodar gratos tiempos y vivgencias, describen muy bien el paisaje y la fraternidad que existía en aquellos tiempos.

Desconozco si es copia del original del cronista de la expedición Pelayo Engona Michá o tuyo, de una forma u otra mi felicitación.

Un abrazo

Fernando
Julia Gomez
CITA(fernando el africano @ Oct 12 2009, 06:01 PM) *
Querida Julia:

Gracias por este artículo de añorados recuerdos y que además de recodar gratos tiempos y vivgencias, describen muy bien el paisaje y la fraternidad que existía en aquellos tiempos.

Desconozco si es copia del original del cronista de la expedición Pelayo Engona Michá o tuyo, de una forma u otra mi felicitación.

Un abrazo

Fernando


Querido amigo Fernando, este articulo se publicó en la revista ODOEHIA de la Escuela Normal de Magisterio el 1er trimestre del curso 1964-65, y efectivamente lo escribió Pelayo Engona Michá que cursaba conmigo el 2º curso de magisterio.
Perdona mi despiste por no haberlo reseñado antes.
Te agradezco mucho tu comentario y quizá me anime a poner algún que otro artículo de dicha revista que pueda ser de interés.
Un abrazo
Julia Gómez
Jose Eduardo Padilla
Gracias Julia, por traernos este delicioso relato.
Como se ha dicho, además de otros méritos, el texto nos traslada a aquella época y a los usos, costumbres y valores que imperaban.
Un saludo
JEP
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manuela orovitg
Bueno mi "hermanico"..me envió este relato de una excursión que el recuerda a Pico SANTA ISABEl.. No es tán buena como , la que ha colgado JULIA, dado que él no és escritor de profesión . Pero considero con vuestro permiso , que si me la envió......y conociéndolo omo lo conozco, le gustará que esté aquí...teniendo en cuenta que la escribió. cuando era un adolescente....(.AHORA ESCRIBE mucho mejor....). Y no es pasión de Hermana., es la verdad. Lo pongo aquí........ Y ROSEN VÁ POR TÍ. BESOS besin.gif





SUBIDA AL PICO DE SANTA ISABEL

Recuerdos de mi isla

El convoy de Land-Rovers formado en la madrugada circula por las calles somnolientas y casi desérticas de Santa Isabel , toma el camino de Rebola , despertando la expectación de los pocos morenos y morenas que a estas horas se dirigen a la capital con sus cachumbos y palancanas repletos de papayas, yuca, mandioca, contrití, y otros frutos para vender en el mercado.

Al llegar a la parada de las “guaguas” en el poblado de Santa Cruz , la caravana tuerce a la derecha tomando el camino de la costa entre palmeras , ceibas, y exuberantes árboles, que en ciertos puntos, debido a la frondosidad de sus ramas y lianas, impiden el paso de los rayos solares ; vamos camino de tomar el desvío que nos indicará la iniciación de la subida al pico de Santa Isabel, de 1750 metros de altitud, cmbre mas alta de esta isla de origen volcánico y desde donde se domina toda ella.

Yó, juntos con otros dos chicos, estoy situado en parte trasera de estos incómodos pero potentes todo-terrenos. Una vez llegado el desvío y presentada la autorización del gobernador, a los guardias coloniales que vigilan la entrada…..iniciamos el ascenso. A medida que lo hacemos , el bosque se hace mas oscuro, verde intenso, misterioso, con sombras y sonidos desconocidos………..acallados por el roncar de los potentes motores diesel de los vehículos.

Yo no tengo ojos para abarcar ni palabras para describir la belleza de esta naturaleza salvaje y feraz.
Un frenazo imprevisto sacude la cola de vehículos , el motivo es que un fritambo (una especie de gacela) esta tranquilamente situado en medio de la carretera ….asustado en un momento por el tronar de las bocinas, se levanta y desaparece nerviosamente entre una oquedad de los ramajes de la cuneta.

El cartel nos anuncia que estamos a 1000 metros sobre el nivel del mar y la caravana continua su
ascensión. Gigantescos arboles, algunos con formas grotescas , bordean nuestro empinado y estrecho
camino , mientras ya oímos agudos gritos de monos, que se ocultan entre el follaje.

Ahora otro cartel nos indica 1.500 metros ,y las nubes forman como una niebla a ras de suelo, que los coches van apartando ; en unos metros mas hay que dejar los todo-terrenos aparcados en las cunetas e iniciar una caminata por un senderillo abierto amachete y que culminará en la cima pelada, compuesta de rocas volcánicas. La mayoría de los expedicionarios ,inexplicablemente cansados, molestos, o hastiados por las picaduras del jen-jén, mosquitos y otros insectos, no quiso adentrarse en el crater.

Una vez en la cumbre, se extiende ante mis ojos el espectáculo maravilloso de toda la isla (llamada la Perla del Atlántico por sus descubridores portugueses) , con sus valles frondosos que recuerdan paisajes asturianos o gallegos, ls lineas finas de las playas, el mar intensamente azul, el cielo limpio….. un viejo
colonial me sitúa con su mano el Valle de Moka, (donde vi una vaca por primera vez) , el núcleo urbano de Santa Isabel y los núcleos adyacentes de San Fernando, Santa Cruz , se adivina la mas cercana granja de Basilé…..

De esos momentos, recuerdo que me extasié ante ese espectáculo expuesto a mis pies, ante la belleza de esa naturaleza grandiosa, virgen, exuberante….. me sentía dichoso y feliz cual un Stanley cualquiera… y no soy ahora capaz de recordar o calcular el tiempo que anduve allí , intentado grabar en mi retina, en ese lugar de la memoria que es la evocación, ese paisaje, esas sensaciones….algunas nuevas quizás, ya que era consciente de que serían irrepetibles…..lamentablemente irrepetibles, sensaciones y emociones
tristemente únicas y por tanto valiosísimas.

Después de sacar varias fotos con mi cámara de fotos Yashica , que nunca harían justicia a aquello que fui capaz de ver y sentir, descendí a la explanada donde estaba situada el resto de la expedición y me dispuse a dar cuenta de los bocadillos que había preparado mi madre. Saciado mi apetito baje por uno de los dos cráteres del volcán, situado en la zona sur-occidental del pico, ya que me habían asegurado que me toparía con gran cantidad de monos de cara amarilla, de titís…… mas cuando ví que la vegetación me sobrepasaba en altura, que mis pies se hundían entre el musgo y los frondosos helechos, que el suelo se enfangaba por momentos, volví sobre mis pasos, cosa que por cierto , me costó el doble de tiempo y esfuerzo que bajar…….
A las 18 h de la tarde, sucio y cansado, pero repleto de excitación, radiante de ilusión y felicidad , llegaba al punto de reunión, acariciado por una fresca brisa, y se dio por finalizada esta excursión.

Había valido la pena.




Valencia 24 – 11 – 1.969.

manuela orovitg
DIO MIO ; ME HA COSTADO CASI UNA HORA QUE QUEDASE MEDIO DECENTE...YO CREO QUES ESTA EXCURSIÓN AL PICO, SERÍA LA DEL VERANO de 1968....CON LOS PADRES DE JOSE EDUARDO...PUES YO NO RECUERDO HABER SUBIDO EN OTRA OCASIÖN... Y GRACIAS A ELLOS HICIMOS LA EXCURSIÓN.............Tambien se la dedico, a los foreros.......en general.........Y si no os gusta me lo decís y la quito. YA TÁ: SALUDITOS:::::::...A TODOS
Moncho Núñez
Manoli, me ha gustado mucho. Yo no había subido ni intentato subir al Pico nunca mientras estuve allí, hasta hace dos años, en la vuelta, que lo "escalamos" enteramente en microbús. Y las vistas son, como dices, ciertamente maravillosas, sobre el crater de los monos, el contorno de la Isla y el Continente, etc. Solamente añadir que el Pico tiene, según algunas fuentes, 3007 m de altitud. Lo tengo como fondo de pantalla en mi ordenador de la oficina.
manuela orovitg
Gracias Moncho....Pero yo no lo he escrito.... y posiblemente mi "hermanico"...o se haya equivocado en la altura del pico..o relate la parada que hicimos a e esa altura......Yo lo he puesto tal y como , está escrito......Con sus posibles "errores" ,són sus recuerdos..... Me ha hecho mucha ilusión que te guste.......Mi hermano escribe hoy muy bien... pero más en Tono de "humos inglés" a veces no bien entendido por alguna gente... .Lo que pasa que no se refiere a la Guinea.... Si me manda algo más ( y cuando pase mi filtro, jajajjajaaj)y me rio por que vamos yo no escribo...y es curioso, por que siempre me pregunta ¿que te ha parecido?. A MÍ, que redacto fatal...... AY!!!este hermanico


Bueno yo gracias a los padres de Jose Eduardo Balabasquer, y no sé quien más íbamos sus padres. mi hermano, Yo, Jep, y Augusto y la prima de JEP...y alguna persona mayor más. . . Y me extraña que tú no subieras nunca habiendo estado tanto tiempo allí.
fernando el africano
El relato que nos cuenta Manuela, original de su hermano me ha hecho pensar en relatar las expediciones realizadas al pico de Santa Isabel, en los tiempos que hacerlo era una ventura dificil. Dado que no existe un agrupamiento de las mismas, aunque el mejor libro es el de A. Unzueta, titulado Historia Geográfica de la isla de Fernando Póo, que me servirá de buque insignia de esta relación.

Algunos se preguntarán, como es posible que en aquellos tiempos hubiera tantas expediciones y visitas de personajes insignes a la Isla. En los siglos XVIII y XIX, las visitas de botánicos, geógrafos, médicos, exploradores al África negra era un peligro no solo por las enfermedades fáciles de contraer en la zona, como: filaria, tifus, cólera, tripanosomiasis, malaria, etc. sino también la falta de seguridad, la ausencia de alimentos conocidos, la escacez de puertos naturales protegidos. Ello hizo posible que la isla de Fernando Póo, tuviera los alicientes deseables.:

-Una flora y una fauna riquisima para su estudio.
-Una orografía llena de contrastes, entre cráteres volcánicos, altas montañas, climas diversos, extensas praderas y
bahías tranquilas donde refugiar sus veleros
- facilidad de agua y alimentos conocidos, conmo tubérculos (ñame y malanga) frutas variadísimas, pesca y caza abundante
- una seguridad aceptable , máxime cuando se estableció, que una cañonera quedara permanentemente en la Isla, con una
dotación importante de infantería de marina, cañonera que se desplazaba según necesidades por todo el territorio.
- Incluso depósitos de carbón que solicitaron los americanos en 1859, para sus barcos que se desplazaban por las costas
africanas, y que se situó en Carboneras, posteriormente y dada la seguridad de la zonay el calado de la bahía de 2790[1].gif
- se concedió a los ingleses en 1862 y a la escuadra alemana en 1884.

Todos esos alicientes hizo posible que exploradores como Stanley, Mary Kingsley, Hutchinson, Mundgo Park( explorador del Niger) , Burton y muchos otros recalaran en la isla, o como Beecroft explorador del Niger, que llegó a ser gobernador de la isla, no hablamos de españoles, como Iradier, Osorio etc. o grandes botánicos recalaran en sus playas, así como antropólogos como Tessman. Hay igualmente personajes menos conocidos por ejemplo A. San Martín y Montes, primer ayudante del Cuerpo de Sanidad de la Armada, que después de un año de permanencia en la Isla, escribe en el año 1867, el primer libro de las pandemias de la zona, titulado: Estudios topográficos- médciso de la Isla de Fernando Póo.

Los picos o máximas elevaciones de la isla de Fernando Póo, han tenido varias denominaciones, así que daremos algunas como orientación, así como la descripcción por sus escritores.
El padre Ferrer, en su libro Fernando Póo editado en 1900, describe así el asunto:

Se formará una clara morfología, si se imagina una muela inmensa invertida, sumergiendo en el mar su corona y cuya sección horizontal a este nivel tuviera las dimensiones indicadas en su situación. Las raíces de esa muela corresponderían a los tres picos de Santa Isabel(2880), San Carlos (1900) y an Joaquón (2000), formando los vértioces de un triánguloi un triángulo isosceles. Caen rapidamente sus vertientes marinas formando las zonas denominadas de Santa Isabel, San Carlos y la de Concepción, y sus vertientes terrestres uniendose entre sí formando un pico de menor altura que linmitan importantes llanuras y dilatados valles de sosprendente hermosura, ) Las alturas se ponen las que dice el padre Ferrer en su escrito, pese a estar equivocadas).

..... seguirá

Fernando el Africano
fernando el africano
..continuación
En ellos tienen su asiento caprichosos lagos emplazados en antiguos cráteres, como el de Moka(Biao) en los montes de su nombre a 1800 metros sobre el mar, el de Balachalacha en Concepción a 1.200 metros, el de Basakato al Oeste del pico de Santa Isabel, a 800 metros de altura, el de Loreto descubierto el 9 de diciembre de 1895, por mi simpático amigo el Rdo. padre Juanola a 1.350 metros sobre el mar y el lago Claret el 13 de enero de 1898 por los P.P. Sanz y Albanell.

En las zonas cercanas al mayor pico el de Santa Isabel o llamado pico Basilé, según comenta el ingeniero agrónomo J. Nosti en su libro, Notas sobre los territorios españoles en Guinea(año 1942), la vegetación se puede considerar como matorral subalpino con gramineas de bastante altura; muy caraterísticas son el Helychrysum mannii, además de H. Globosum, Myosotis, Lobelias, existen en las inmediaciones una especie de bosque monzónico cubierto de líquenes, entre los que predomina la Usnea articulata.

Expedición al Pico de Santa Isabel 3 de abril de 1860
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Según cuenta A. Unzueta en su magnífico libro :Historia geográfica de la isla de Fernando Póo(año 1947)

Ascensión del Comisario de Fomento don Julián Pellón al pico de Santa Isabel:

El misionero protestante reverendo Roe, en su ascensión al Pico el año 1871, encontró en la cumbre del mismo, una botella con un papel dentro con esta inscripción: << Hoy, 3 de abril de 1860- Julián Pellón y Rodg.- Punto de ebullición, 195,5- Temperatura 70º Far>>, según relata en su obra << Western Africana Scenes>>, que demuestra la ascensión por vez primera a la cumbre isleña de un español, lo que sirvió entre otras cosas, para curarle las fiebres que le aquejaban y para algunos colonos convalecientes subieran a la misma, mejorando grandemente, a pesar de la fatiga que proporcionaba la caza, a la que dedicaban dos o tres leguas de reccorrido diario. Acompañaban a Pellón los señores Calvo y Loglan( ver año 1884- Ascensión de 34 >Rogozinski*- Muñoz y Gaviria (tres años en Fernando Póo, escribe que el 7 de abril de 1861 el gobernnador Gándara dispone la expediciójn. Otros autores fijan la fecha en 1862. El documento dejando por los expedicionarios lleva la fecha de 12 de abril de 1862. La revista La Guinea da como fecha el 12 de abril de 1861.

1862(12 de abril) Segunda ascensión al pico de Santa Isabel (igualmente del libro mencionado de A. de Unzuweta)

En este día llegó a la cumbre del Pico una expedición integrada por españoles e ingleses, compuesta por las siguientes personalidades: Teodosio Noeli, comandante de artillería; Manuel Corsino, capitán del mismo cuerpo; Luis Tejero; capitán de ingenieros; Fernando Aguilar, teniente de navío, segundo comandante de la goleta << Caridad>>,;José Estrada, segundo capitán accidental de la Compañía de Fernando Póo( M. Gaviria agrega otro teniente, don Pedro Rodriguez) y J. Mahan como miembro de la Sociedad Botánmicva Geográfica de Alemania ( Gaviria manifiesta que el gobernador Gándara no pudo acudir por esperar la visita de las escuadras inglesas y norteamericanas).
Izaron la bandera española en un palo y vieron una botella que estaba medio enterrada y que contenía los documentos dejados por Beecroft y los de la expedición de 1860 de Pellón, Calvo y Loglán, dejando un nuevo documento y monedas en la misma botella.

Es curioso relatar como anécdota que demuestra nuestro carácter, lo que sucedió entre el teniente español Rodriguez y el inglés Wilson. Hecha entre los dos una apuesta para ver quién bajaba primero al cráter del Pico de Santa Isabel, el teniente Rodriguez, viéndose alcanzado por el inglés Wilson, se echó a rodar y cayó sobre las cenizas y lava menuda, haciéndose, por fortuna, ligeras contusiones solamente., pero ganó la apuesta.

Al cráter situado más abajo del de Santa Isabel, denominaron Gándara en honor al gobernador de la Isla y a los dos próximos, el de sus familiares Rosa y María Gándara. Corsini descubrió otro cráter al que llamó Agustina y el Vizconde de San Javier con piedras de basalto y lava formó el nombre de Fabraquer, que dió en memoria de su padre a un nuevo cráter situado más hacia la base. Corsino trazó también con piedras el nomnbre de Agustina.

continuará...

Fernando el Africano
fernando el africano
... continuación

1884 enero.-- Ascensión al pico de Santa Isabel del polaco-ruso Rogozinski y su esposa

Extraido del libro historia geográfica de la isla de Fernando Póo de A. de Unzueta
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En diciembre de 1883,l el subteniente de la Marina Imperial Rusa, Esteban P. Rogozinski, organiza una expedición para explorar el interior de la Bahía de Biafra, especialmente el macizo de Camarones. Una vez ascendido a ese pico quiere comparar sus impresiones con el de Santa Isabel,
pasando con su esposa a la isla fernandina. Parten de Santa Isabel el 8 de enero en dos chalupas, remando 14 krumanes, con dirección a Basuala, donde en vista de la mala acogida continúan hasta Bao (en la costa oriental) desde donde comienzan la ascensión , acompañados durante medio camino del bubi civilizado Balakadi, que se hacía llamar George Scott, y del también bubi Jeodo, natural de Mea, con sus dos mujeres. Desde el pico divisan, fondeados en la bahía de Santa Isabel, el cañonero << Isabel II>> y el pontón << La Ferrolana>> y un vapor inglés y en la bahía de Carbonera, un velero en rada. Encuentran en la cúspide dos botellas; una vacía, que suponen dejada por Beecroft, y otra la de Pellón, que tenía dentro un rollo de papeles viejos envuelto en tela roja, que debió ser impermeable, llevándoselo, dejando en su lugar documentos, uno de su mujer y otro de él, redactados en lengua inglesa y polaca.

En 1 de junio de 1891, el gobernador general de los Territorios Españoles del Golfo de Guinea, Don José de Barrasa, comunica al Sr. Presidente de la Sociedad Geográfica que en la ascensión por él efectuada al pico, en marzo de 1890, encontró documentos dejados por Esteban Szoke Rogozinski, los envía al Presidente( observar que en el tomo XXIX se llama Esteban P. Rogozinski) escribiendo a Rogozinski también diciéndole que antes que él, subieron otros al Pico), lo que parece indicar que Rogozinski decía en su documento que habían sido él y su esposa, los primeros o algo análogo; pero mal se compagina este suposición, pués Rogozinski encontró los documentos de Pellón que se llevó), advirtiéndole que cuando reciba los de Pellón(pedidos por el Gobernador a Rogozinski) le envíe los suyos al polaco al lugar que indican los documentos, quedando depositados en la Sociedad Geográfica(¿ donde están, si es que llegaron?) los de Pellón, ya que no pudieron quedarse en el Pico, como era la voluntad del viajero que allá los depositó.
Iradier en su obra<< África Tropical>>, página 429, apartado 7, escribe estas palabras de Rogozinski: << Que mi amigo el viajero austriaco* M. Rogozinski, que gestionaba la ocupación de cierta parte del pico Camerones, que carecía de representaciónm oficial, fue perseguido, sin que sus derechos adquiridos fuesen reconocidos, para más tarde caer en una emboscada, que se le preparó para asesinarlo, después de lo que fue hecho preso por las autoridades del país>>


* Observese que aquí lo hade austriaco, y loos anteriores ruso o polaco. El apellido es de ascendencia polaca.

... continuará

Fernando el Africano
albert guineano
FERNANDO eres un pozo de sabiduria

GRACIAS POR TUS RELATOS
fernando el africano
Querido Albert:

Gracias, por fin veo que tengo un lector.. ¡Yupi! y Upi!
Un cordial saludo

Fernando
fernando el africano
1894.-- Ascensión al Pico de Santa Isabel del naturalista portugués Recetan o Nevton
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El Gobierno portugués comisionó al naturalista Newton* para estudios sobre la flora y la fauna de Fernando Póo, llegando a Santa Isabel el 26 de noviembre a bordo del cañonero << Salamandra>>, antes había pasado por Annobón.
El Gobernador organizó la expedición que acompañaba a Newton, formada por el comandante del pontón , alférez de navío señor Espinosa; dos oficiales del Gobierno, señores Bailo y Fabra; el padre Sanz de la Misión, cuatro alumnos de la Misión y 22 annoboneses.l El 17 de diciembre, embarcados en el << SALAMANDRA>>,pusieron proa a la playa de Vahu o Bahu** , arribando trás cuatro horas de navegar. Descansaron en casa del propietario de la finca hasta las seis de la mañana del día siguiente y sueltan palomas mensajeras para el Superior de Santa Isabel. A la cuatro horas de marcha descansaron en otra finca y subieron la pendiente que lleva al poblado de Bese*** (bubi) , donde llegan a las cuatro de la tarde. Les obsequian el Muchuku y su gente. Contratan bubis como guias y al romper el día, salen soltando nuevas palomas para Santa Isabel.
Acampan a media tarde en el bosque, por consejo junto al río no muy caudalosoy por el frío encienden hogueras. El día 20,a las ocho salen y a las cinco horas de fatigosa marcha por bosques llenos de troncos y lianas llegan al límite del bosque, donde se extienden numerosas y aromáticas flores de altura. Caminan más de dos horas y llegan a la meseta del Pico, donde hay una choza, que sirve a los bubis de refugio para la caza de antílopes. Allí pernoctan, y a primera hora del día 21 dejan allí la impedimenta a cargo de dos annoboneses cansados y salen. Mandan dos palomas a Santa Isabel y dicen que llegaron al Pico de Santa Isabel. Desde el Bese iban ocho bubis , y las palomas en una hora llegan a Santa Isabel. Fué penosa la subida desde la meseta al Pico, port la mucha pendiente (3.000 metros). El día 22 de diciembre de 1894, por la mañana dicen misa en un altar portátil, y horas después, cuando recogen documentos de dos expediciones anteriores *****, para remitirlos a la Sociedad Geográfica de Madrid y depositan el suyo, bajan con datos, diseños y ejemplares de fauna y flora preparados por Recetan. En el pico elevan una cruz, regresan a Santa Isabel el 24 de diciembre.
** Vahu o Bahu, según mi criterio ( Fernando García Gimeno) se referirá a la playa cercana al barranco de Báo, ya que los poblados de Báo Pequeño o Grande, están lejos de la playa.
*** Besé, según mi criterio no se refiere a un nombre de poblado, ya que en general en bubi, besé significa poblado, de lo que se deduce hablarán de Báo Grande.
**** ( Esta es nota de Unzueta) Según la segunda Memoria Misional ( 1 la de Beecroft) pero no podía ser ésta pués la ascensión de Rogozinski de 1884, decía que la botella debía contener los documentos de Beecroft, estaba vacía. El Boletín de la S. Geográfica cita solo reseña del documento
dejado por la ascensión de 1890 del gobernador señor Barrasa.


...continuará.

Fernando El Africano
fernando el africano
...continuación

1911 Ascensión al pico de Santa Isabel
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El 5 de noviembre de 1911, el naturalista alemán Schultze intenta subir al Pico, llegando a 2 kilómetros del mismo, no logrando su empresa debido al frío, lo que efectuaron su compañero Mierbraed y el gerente de la casa alemana de Krull, saliendo de Basilé. Encontraron la cruz dejada por el padre Sanz y la botella conteniendo el documento depositado por la expedición hispano- portuguesa de 1894, que bajaron a Santa Isabel para su arreglo, por estar deteriorado, dejando otro redactado en español y alemán.
Poco después el 28 de diciembre del mismo año, ascienden los Padres Misioneros, plantando una cruz de palo roja y dejando otro documento firmado por el director de la << La Guinea>>, Marcos Jauría C.M.F.

Tengo la suerte de tener el libro Tres años en Fernando Póo del V¡izconde de San Javier, del año 1863 +- , ya que no pone la fecha de edición, en el mismo hay un capítulo que describe la expedición al Pico relatada el otro día y dirigida por el Comandante Teodosio Noeli, pero con mucho más detalle y creo yo, con alguna invención de su cosecha particular. Ya en la misma la encabeza con un año distinto del que posteriormente es el bueno (1862). Dado que describe anécdotas curiosas y es muy extenso, la trascribiré en diferentes días.

El día 7 de abril del año 1861 (era 1862) se dispuso por fin la expedición de investigación y reconocimiento del pico de Santa Isabel. El gobernador general Gándara, iniciador del pensamiento, dió orden que todo aquel que quisiera fornmar parte de la expedición se apuntara. Al principio todo el mundo quería formar parte de ella, todos querían ir; pero al llegar el momento decisivo, la expedición quedó reducida a las personas siguientes; comandante de artillería Don Teodosio Noeli; capitán de artillería Don Manuel Corsini; teniente de navío don Fernando Aguilar, y dos tenientes de infantería de la compañía de Fernando Póo, don Pedro Rodriguez y don José Estrada; un inglés factor general de la Casa Logran, llamado M. Wilson persona sumamente simpática y que estaba en muy buenas relaciones con todos los oficiales y empleados de la colonia, y en aquellos momentos desempeñaba interinamente el consulado por ausencia del capitán Burton, el capitán de ingenieros Luis Tejero y yo.

....continuará

Fernando el Africano
fernando el africano
.... continuación

Sigue la expedición al Pico de Santa Isabel de 1862 pero que el autor( Vizconde de San Javier) inicia equivocadamente el escrito con fecha de 1861.--

El gobernador general Gándara debía acompañarnos, pero habiendo tenido noticias la víspera de la próxima llegada de la escuadra inglesa y norte-americana, no tuvo más remedio que quedarse para recibir a los comodoros, con harto sentimiento suyo y nuestro. Nos facilitó cuantos auxilios necesitábamos, dándonos encerados de parque para formar nuestras tiendas, y 64 negros krumanes que debían conducir los víveres y utensilios. El comandante Noeli y yo teníamos una preciosa tienda de campaña impermeable, que servía tambien de cámara-oscura para revelar fotografías que debíamos sacar de los principales sitios y paisajes que viéramos, y nos parecieran notables por medio del colodion seco.
A pesar de lo lluvioso que ameneció el día, nuestro ánimo no decayó en lo más mínimo y a las tres y media de la tarde, formados los krumanes en la galería alta del cuartel, y despues de haberles repartido la carga, una blusa de bayeta y una manta a cada uno, se puso en marcha la expedición.
Todo el pueblo de Santa Isabel salió a despedirnos hasta el río Consul: era un espectáculo sumamente curioso ver la larga fila de negros krumanes con las cargas en la cabeza y un machete en la mano; nosotros, armandos de escopetas, llevábamos en la mano el gran palo bubi, sin el cual no se puede caminar por el bosque. Mi negro Tiberio estaba encargado de la cocina, yl el gran Getma, capitán de los krumanes, de que ninguno arrojara la carga ni se ocultara en el bosque.

El capitán Corsini y el teniente Estrada marcharon en cabeza: el teniente de navío Aguilar, el teniente Pedro Rodriguez y mister Wilson en el centro, y el comandante Noeli y yo cerrábamos la marcha; el capitán de ingenieros don Luis Tejero no pudo salir con nosotros, pero debía alcanzarnos al día siguiente.
Al llegar al río Consul nos despedimos del general Gándara- Buen viaje, nos dijo el general; mucho sentimiento tengo no acompañar a ustedes; cuanto necesiten pueden pedir, que yo lo mandaré.
- Mil gracias mi general; diariamente mandaré a usted un parte por medio de un kruman, dándole cuenta detallada de nuestra expedición, y la señal de haber llegado al pico, será una inmensa hoguera por la noche, y la bandera española que izaremos en la cúspide en el momento que lleguemos.
- En marcha dijo Corsini; y la expedición se puso en movimiento. Despues de haber vadeado los ríos San Nicolás y Campillos, llegamos a las siete y media de la tarde al pueblo de Banapá, donde los misioneros Jesuitas, tienen establecida una de sus casas misiones, y donde el comandante Noeli había edificado una preciosa casa de campo, que a la vuelta a España vino a ser propiedad mía. Entre la casa misión y la del comandante, nos distribuimos para pasar la noche. La lluvia había cesado. Se improvisó una magnífica cena. El rey de Banapá con dos de sus mujeres vino a visitarnos. Le ofrecimos cenara con nosotros, pero no quiso aceptar más que un vaso de vino de Jérez: sus mujeres se contentaron con un vaso de aguardiente cada una.

- A donde vais tanta gente? nos dijo el rey.
_ Vamos a subir al pico que se vé desde aquí.
_- ¿ Al pico? dijo asombrado, no se puede subir; no hay árboles, no hay hierbas, no tendreis agua, tendreis frio.
- ¿ Has subido tú? le preguntamos.
- Yo no, pero el cocoroco (rey) de Pula suele cazar en la falda del pequeño pico, y me ha dicho que no hay caza, ni leña, ni agua y mucho frio.
- Pues nosotros verás cómo venceremos esdtas dificultades, le dije; y en los más alto, plantamos la bandera española, y por la noche iluminaremos el pico con una granm hoguera.
- Prometo, dijo el rey, si lograis vuestra empresa, encender una hoguera en contestación a la vuestra.
Me pidió tabaco, otro vaso de vino, sus mujeres bebieron otro de aguardiente y se retiró a su choza.

... continuará

Fernando el Africano


P.D. Es la única expedición que inicia la marcha por Banapá, aparte que yendo por esa camino no se cruza el río Consul que va mucho más hacia la costa Este, el río que pueden haber cruzado el el río Sampaka.
rosen
Fernando, hay más gente que te lee de la que tú te crees. Lo que pasa es que a lo mejor no te dicen nada porque andamos con prisas. Gracias por molestarte en escribirlo para nuestro deleite. clapping.gif

Manoli, muy interesante el relato de tu hermano (D.Paco) . Que te siga mandando más. good.gif
fernando el africano
.....continuación

Expedición al pico de Santa Isabel de 1862 del Vizconde de San Javier y el comandante Teodosio Noeli
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Armamos nuestros cois y hamacas y descansamos hasta el día siguiente a las cinco de la mañana que se tocó diana. Despues de haber comido su rancho de arroz los krumanes, sobre las seis y media de la mañana, se puso la expedición en marcha, llegando a Basilé, donde encontramos en la plaza toda la población armada y en estado de agitación y de alarma que nos pareció de mal agüero.


Me adelanté y pregunté al rey por qué aquel aparato de guerra cuando sabía que éramos amigos. Me dijo el rey que su tribu estaba alarmada .por ver el gran número de extranjeros en sus dominios.

- Nuestro objeto, es hacer una asecensión a lo más encumbrado de la montaña, y de ninguna manera llevamos intención de causarte la más pequeña vejación.

Mis palabras y algunos tragos de ron de las cantimploras que todos llevábamos colgada, le tranquilizaron, pero no por eso dejaron las armas de la mano.

Muchos trabajos vais a pasar, pues el camino es muy penoso y ya no encontrareis más pueblos, y os faltarán cosas de comer.

- No pases cuidado por nosotros, le contesté; llevamos víveres y todo lo necesario para ocho días.

- - Pero no llevais agua, nos dijo el rey, y hace mucho calor.

Esta insistencias sobre el agua de los reyes de Banapá y Basilé, hizo que acordáramos no formar nuestros campamentos sino en sitio donde pudiéramos encontrar agua en suficente abundancia para surtir las necesidades de la expedición.

Seguimos la marcha subiendo siempre en dirección sur, y pasando interminables bosques de caobos y cedros, llegados a las diez y media a una pequeña explanada orilla de un riachuelo de agua cristalina y fresca, donde dispusimos nuestro frugal almuerzo. Precisamente en el sitio donde hicimos alto, mandó construir dos meses despues el general Gándara un gran barracón donde estuvieran alojados los presidiarios que el gobierno mandó a la isla procedente de la sublevación republicana de Loja e Hinajar, cuya mayor parte pereció a causa de las calenturas del país y fiebre amarilla, antes de que les llegara el indulto.

Emprendimos despues la marcha, habiéndose visto los krumanes, que a la cabeza marchaban de exploradores, con el capitán Corsino, abrir en algunos parajes caminos con sus machetes, tan compacto e impenetrable; creíamos ahogarnos, y el camino tortuoso y resbaladizo. A la una, una tronada espantosa acompañada de fuertisima lluvia, puso el camino intransitable y nos caló hasta los huesos. Los impermeables de que íbamos provistos, no nos servían de nada. Continuamente resbalábamos y caíamos. Por fin, a las cuatro de la tarde, agobiados y rendidos, llegamos a una pequeña explanada, donde nos pusimos a hacer nuestro campamento. Con gran dificultad armamos tres grandes chozas compuestos de palos y encerados de parque. En una se colocaron las provisiones y equipajes; en la otra las camas de los expedicionarios, y al lado plantamos Noeli y yo nuestra tienda. Los krumanes habían formado la suya tambien de encerados de parque. Nuestros trajes estababn calados, y solo pensamos en secarlos; dentro de la tienda mayor, y despues de mil dificultades, se pudo por fin encencer una hoguera, cuando noté que faltaba uno de nuestros compañeros.
- ¿Donde está Estrada? preguntó el comandante Noeli.
- Debe estar fuera de la tienda, dijo el teniente Rodriguez.
- Pues yo no lo he visto llegar aquí, añadió el capitán Corsini.

Se le buscó por todas partes, se preguntó a los krumanes, pro nadie sabía de él. Aquel momento fué para ¡todos nosotros, momento de ansiedad y disgusto. ¿ Se habría perdido? ¿ Le habría sucedido alguna desgracia?. Esta era la pregunta que mutuamente nos hacíamos todos.

... cotinuará...

Fernando el Africano
fernando el africano
Expedición al Pico de Santa Isabel de 1862
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...continuación

Por fin, el teniente Rodriguez, a pesar de su cansancio, salió con seis krumanes a recorrer el camino que habíamos andado. La lluvia no había cesado ni un momento siquiera. Dos horas despues oimos el cuerno de caza de Rodriguez que nos anunciaba su regreso; le contestamos con los nuestros, pues cada uno además de nuestras armas íbamos provistos de un cuerno de caza y de un frasco de ron o brandi. Al poco tiempò vimos entrar en el campamento al teniente Estrada en hombros de cuatro krumanes tendido sobre un col.

Todos le rodeamos, y despues de darle a beber agua y brandi y sentarle al lado de la hoguera, le preguntamos que le había sucedido.

- Agobiado por el cansancio y la lluvia, nos dijo, me sentí de pronto acometido por un vértigo o bahido, y sin fuerzas para continuar me senté, mejor dicho, me dejé caer bajo un inmenso cedro. Los bahidos me acometían sin cesar, mi vista se desvanecia, quise gritar y no pude; las fuerzas me faltaron y quedé como aletargado; cuanto tiempo ha durado mi letargo, no lo puedo decir, he vuelto en mi y me he encontrado al lado de mi amigo y compañero el teniente Rodriguiez.

- Le he encontrado, dijo Rodriguez, completamente desmayado como a media legua de aquí, y gracias a los ladridos del perrito que siempre le acompaña, he podido descubrirlo tendido bajo un cedro. Unas gotas de brandi y unas fricciones, le han hecho volver en si, y colocado en el coi lo he traido hasta aquí.

- ¿ Como no llamó V. en su auxilio? dijo Noeli.
- Desde el momento que me vi acometido del bahido y que caí al suelo, me vi privado de la vista y de la voz, así es que me fué imposible llamar en mi socorro.

El calor de la hoguera y una buena comida reanimó por completo, y le puso en disposición de poder seguir la marcha con nosotros al día siguiente.

La noche fué tranquila y dormimos bastante bien a pesar del cansancio. A las cinco de la mañana estaban plegadas las tiendas, y emprendimos nuestra marcha, pasando por sitios deliciosos y bajando y subiendo pequeños montes, pudiendo muy bien decir que nuestra planta era la primera que hollaba aquellos bosques vírgenes. Los krumanes que habrían la marcha tenían cuidado de ir haciendo señales en los árboles que pudieran servirnos de guias para nuestra vuelta, y al mismo tiempo de señales para el capìtán Tejero, que debía reunirse a nosotros aquel día. LLegamos por fin sobre las cuatro de la tarde a un magnífico bosque de cedros y de helechos arbóreos, donde plantamos nuestras tiendas. El Getma, capitán de los krumanes, nos vino a avisar que el agua que se encontraba más próxima apenas era potable. El comandante Noeli y mister Wilson, se brindaron a buscar en los alrededores agua potable, y acompañados de ocho krumanes con barricas, salieron regresando al cabo de poco tiempo con la agradable noticia de haber enciontrado a un cuarto de legua del campamento, un magnífico riachuelo de agua cristalina ty pura. Mientras tanto, el teniendo Estrada completamente repuesto, Rodriguez y yo, cogimos las escopetas y fuimos a ver si cazábamos algo. Tres palomas azules y una cutia fué el producto de nuestra cacería,. Yo tiré a una ardilla de grandes dimensiones que trepaba por una palmera, pero cual no sería mi asombro al ver desprenderse del árbol después de haber tirado y venir revoloteando sobre mi cabeza, era una polaluca, ardilla voladora, especie muy común en la costa de África, pero que yo por primera vez veia.
El perro de Estrada se apoderó de ella y la trajo a mis piés. Su forma es como la de una ardilla comun, solo que a ls patas delanteras vienen unidas unas membranas parecidas a las del murciélago en forma de alas, su piel es más oscura que la de una ardilla de Europa y más fina y sedosa, su carne blanca y esquisita, sobre todo con arroz. Los krumanes por su parte, no habían perdido el tiempo tampoco; habían matado a machetazos una culebra, y cuatro puercoespines, cuya carne les gusta con pasión. La culebra divida en trozos y los puercos-espines formaron el regalo del rancho. .

..continuará...

Fernando el Africano
rosen
Qué son cois? sad.gif
fernando el africano
Querida Rosen:

Aunque yo copio el texto, tal cual estaba escrito y en la enciclopedia que tengo no aparece coi, me consta que se empleaba ese término para designar la hamaca de tela cuyos extremos tenían una cuerda que se fijaba en un árbol u otro lugar para sustentar en el aire la misma, y aislar el espacio del suelo y de los bichos posibles. Es lo que llaman chinchorro en la zona americana.

Un cordial saludo

Fernando
Paco Fernández
Querido Fernando, aunque no muestre mis comentarios a tus escritos y a los de algunos amigos mas, no significa que no te lea, el poco tiempo que me deja el trabajo (que hay que conservarlo, pues la cosa no esta para tonterias) lo dedico a esta pagina entre otras muchas cosas que se me van quedando atras por falta del maldito tiempo.

Bueno, que me has devuelto al pico que ascendí hace dos años ya al igual que Moncho, y me ha encantado leer las historias que sobre él transcribes, creo que eres un grán estudioso de nuestra querida Guinea y una memoria viva de la que no podemos dejar de aprender lo máximo posible. Por todo ello desearía comprar tu ultimo libro sobre Annobon, por lo que me gustaría me dijeras como puedo hacerlo. Imagino que aún tendras algún que otro ejemplar.

Saludos
rosen
Fernndo,has escrito un libro sobre Annobón?

fernando el africano
Al amigo Paco, ya le he enviado un correo particular explicándole como le puedo enviar el libro solicitado y a Rosen le agradezco como siempre sus comentarios y le respondo de que de momento no he pensado en escribir la historia de Annobón. Tengo iniciada una novela sobre un supuesto nieto mío que va a Guinea pero está muy verde. Lo primero tendría que volver a Guinea para saber como está la geografía que deseo narrar y todo lo referente a la antropología.

Un abrazo

Fernando
fernando el africano

Expedición al pico de Santa Isabel de 1862, del comandante Teodosio Noeli, el vizconde de San Javier y otros.

.... continuación

A las ocho nos acostamos pensando pasar una noche pacífica y descansar de nuestras fatigas, pero no fué así. Haría cosa de una hora que nos habíamos acostado, cuando casi a un mismo tiempo, nos vimos acometidos todos de un picor insoportable. Encedimos luces y vimos nuestra tienda invadida por el paso de hormigas rojas. Saltamos de nuestros coís y vimos que las demás tiendas tambien habían sido invadidas. Los krumanes por su parte, se habían tenido que salir de su choza. En los primeros momentos todo fué confusión, hasta que el Getma de los krumanes encendió una gran hoguera, y limpiando un pequeño espacio del suelo con los machetes, nos refugiamos en este saitio rodeados de una barrera de fuego, y trasladamos con rapidez nuestras provisiones. El paso de las hormigas en África, es cosa que parece fabulosa, y sin embargo no lo es; millones de millones de hormigas rojas o bravas, como se les llama, tienen su paso periódico de un punto a otro de la isla; todo lo invaden, todo lo acometen, todo lo destruyen. Cuatro horas son suficientes para destruir completamente una res muerta y dejar perfectamente pelado el esqueleto. Cinco horas mortales duró el paso este día, pero no pudimos dormir nada en toda la noche, pues las rezagadas, con sus picotazos, nos impidieron descansar. Es uno de los tormentos más horribles que puede uno imaginarse.

A las siete de la mañana siguiente un ¡ hurra! lanzado con gan entusiasmo por los krumanes, nos dió a conocer la llegada del capitán de ingenieros que con su voluntad y piernas de hierro, habia andado en veinte horas lo que nosotros habíamos tardado en recorrer cincuenta y ocho. Al bosque y sitio del campamento pusímosle el nombre de Bosque y campamento de las hormigas. Reunidos ya, emprendimos la marcha siempre hacia el Sur por medio de bosques impenetrables, pasamos diferentes cañadas cubiertas de una especie de hierba muy parecida a la yerba buena en su olor y a la menta en su sabor.

Antes de llegar al sitio donde debíamos formar el campamento, nos encontramos con un alemán amigo nuestro, gran botánico, llamado mister Mahan, el cual viajaba por cuenta del gobierno alemán para formar la flora africana, y hacia tres meses estaba en Santa Isabel de Fernando Póo. Le acompañaban ocho krumanes del consulado inglés, con sus víveres, equipajes y caja de colecciones. Unido a nuestra expedición, llegamos al sitio donde colocamos el campamento. Allí curé a un kruman , que al cortar leña se había herido en una pierna. Escribí al general Gándara el diario de nuestra expedición y del buen estado de nuestra salud. Diez krumanes que por efecto de la variación de la temperatura habían sido atacados de la disantería, y el kruman herido, fueron encargados de llevar la carta al gobernador.

Al amanecer del día siguiente emprendimos nuesta caminata, proponiéndonos llegar aquel día a la falda del pico, pues habia llegado a 7.000 piés sobre el nivel del mar. Conforme íbamos andando el aspecto del bosque era diferente: se notaba perfectamente el cambio de zona por la vegetación; el bosque era más claro, la vegetación menos lozana; de cuando en cuando encontrábanos piedras basálticas; a la maleza de las primeras zonas había sucedido la especie de hierbabuena de que ya he hablado, y una especie de gramínia de la que había inmensos prados a la derecha e izquierda. De repente nos encontramos con el camino casi completamente cortado; parecía que se había interpuesto entre nosoros una muralla; tan pina y alta era la cuesta que se presentaba a nuestra vista. Despues de tres horas de fango y piedras llegamos a la cúspide. Dede alí la vista era magnífica, veíamos el pico de Santa Isabel, que casi lo tocábamos , a nuestros piés el mar,en el horizonte la costa africana y el pico de Camarones. Buscamos un sitio más a propósito para descansar.



.....continuará


Fernando el Africano
fernando el africano
Expedición al pico de Santa Isabel de 1862
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... continuación

A las cinco de la mañana del día siguiente después de haber dejado atrás la región de la vegetación, llegamos al pico de Santa Isabel.

Un grito general de ¡ Viva la Reina! ¡ Viva España! fué nuestra toma de posesión. En un palo izamos la bandera española, y recogimos una botella que había en el suelo medio enterrada, con varios papeles dentro, que decían haber subido al pico de Clarence, nombre que antes tenía, primero el señor Beecroft, gobernador que fué de la isla, y otro papel en que constaba haber hecho el año anterior la misma expedición los señores Calvo, Pellón y Loglan. Allí almorzamos y las vistas de que gozábamos en aquellos momentos premiaron los trabajos y sufrimientos que nos había costado la ascensión.

La costa de África se presentaba a nuestros ojos como un inmenso panorama; el bosque en toda su extensión, grandeza y verdura; el pico de Camarones a nuestra derecha, y a nuestros piés la bahía de Santa Isabel con su naciente población y las bahías de San Carlos y Concepción. El terreno volcánico sobre el que estábamos y los grandes cráteres que nos rodeaban, daban un tinte pintoresco y sublime a aquel precioso cuadro.

Después del almuerzo y del último brindis por la salud de los expedicionarios, colocamos los papeles que habíamos hallado en la botella y levantamos el acta de nuestra expedición colocándola después en la misma botella.

El comanante Noeli, mister Wilson y yo, nos propusimos dormir aquella noche sobre la misma cima del pico, para lo cual hicimos trasladar nuestra tienda. La noche fué terrible, el viento nos derribó la tienda tres veces, pero al amanecer, el cielo completamente despejado, nos dejó ver toda la costa de África hasta Boni, en la embocadura del Niger, el pico Camarones, la entrada del Gabón y la isla portuguesa del Principe *.

Todo el día lo pasamos en recorrer los cráteres cercanos, y el teniente Rodriguez y mister Wilson apòstaron cuál de los dos bajaria el primero al inmenso cráter del Santa Isabel. El teniente Rodriguez ganó la apuesta; pero viéndose alcanzado por su rival se echó a rodar, cayendo sobre un montón de cenizas y lava menuda, sin causarse más que alguna pequeña contusión, pero España había ganado a Inglaterra.

El capitán Corsini descubrió y tomó posesión de un crater, al cual dió el nombre de Agustina, 8.411 piés sobre el nivel del mar, y yo por mi parte bajé al más moderno, situado al Este del pico de Santa Isabel, y allí, ayudado de dos krumanes, tracé con grandes piedras de basalto y lava el nombre que yo quería dar al cráter, era el del título de mi padre, Fabraquer.

Este cráter es sin duda el más moderno, de la isla, y el que según opinión general, ha estado más tiempo en combustión, por las señales que tiene a su alrededor, el azufre que se encuentra cristalizado, la gran cantidad de ceniza y el estar completamente desprovisto de vegetación.

Toda la tarde la pasamos recogiendo leña, a las ocho y media se prendió fuego a la gran pira, y los krumanes empezaron a bailar alrededor de ella; pero su entusiasmo rayó en frenesí, cuando vieron contestada nuestra señal por el gobernador Gándara. Momentos después los reyes de Basilé y Banapá contestaron tambien a la señal.


*
Me parece improbable que pudiera ver la isla de Principe e incluso la embocadura del Niger.


.... continuará.......


Fernando el Africano
fernando el africano
Expedición al pico de Santa Isabel de 1862
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...continuación

A la mañana siguiente, Aguilar, Rodriguez y Estrada se habían dedicado a la caza, matando dos antílopes y cogiendo vivo a un pequeño antílope que llegó a domesticarse de tal modo, que andaba suelto por el cuartel y entrando en los pabellones. El antílope de Fernando Póo es de piel oscura y del tamaño poco mayor que un galguito inglés; es el animal más lindo que yo he visto, esbelto, ligero y sumamente fácil de domesticar. Su carne es sabrosa y parecida a la del ciervo; es un ciervo en miniatura. Por desgracia abunda poco en la isla, sobre todo en las bajas regiones pues los bubis les hacen una guerra a muerte por lo sabroso de sus carnes.

Yo llegué hasta una cortada inmensa, formada la mayor parte de piedras basálticas, y en cuyo fondo corría un riachuelo. Vi infinidad de monos saltando de un lado a otro, pero no me fué posible tirar a ninguno, pues la bajada del precipicio era imposible. Estuve largo rato distraido viendo los saltos y contorsiones de los monos, a los que me entretenía en tirar pedacitos de pan. De repente huyeron todos sin que al principio supiera la causa. Traté de averiguarla, y vi un enorme majá ( serpìente) que se había apoderado de un mono y tranquilamente se lo estaba comiendo. Puse dos balas en mi escopeta de dos cañones, disparé, y logré matarle destrozándole completamente la cabeza. Al recoger la baqueta que había dejado en el suelo, noté una preciosa flor de forma de azucena, que corté y coloqué en mi sombrero. Llegué al campamento, donde me estaban esperando para comer, y al verme mister Mahan, me dijo, cogiéndome la flor que llevaba en el sombrero:
- ¿ Donde habeis cogido esta flor?
- A la orilla del precipicio que está frente al cráter Agustina, le contesté.
- ¿ Sabeis qué flor es esa? me dijo
- No, le contesté; no soy muy fuerte en botánica.
- Pues es, me dijo, la azucena de Abisinia ejemplar sumamente curioso y raro que yo he estado buscando largo tiempo y no he podido encontrar.

Después de comer volvimos al lugar para buscar otra flor pero no la encontramos. Así que el sabio botánico tuvo que contentarse disecando con el mayor cuidado posible la azucena de Abisinia, sin poder ofrecer al jardín botánico de Berlín otro ejemplar, pués con gran desesperación suya, uno de los krumanes le enseñó la cebollita de la azucena completamente mordida y deshecha por los monos.


Seis días habíamos tardado en la ascensión, dos días, y con breves descansos, tardamos en la bajada, pero llegamos completamente llenos de agujetas.

Uno de los motivos que nos hizo bajar con más rapidez fué la llegada del vapor Leon con el correo de España.

Gándara nos salió a recibir ansioso de conocer los detalles de la expedición. En el salón de la casa del Gobierno, se lo referimos mientras tomábamos un ponche con que nos había obsequiado. Al dñía siguiente en el cuartel y en el salón de la comandancia, oficiales y empleados bebíamos alegremente las doce botellas de champagne que el teniente Rodriguez había ganado al cónsul inglés interino M.F. Wilson, en su bajada al cráter.


Fin de esta expedición y fin de este apartado dedicado a las expediciones al pico



Fernando el Africano
fernando el africano
De esas coincidencias de la vida, el otro día pasé por una tienda especializada en libros antiguos, donde habitualmente adquiero algunos ejemplares, y me encontrçé uno titulado HISTORIA DE LAS ASCENSIONES AL PICO DE SANTA ISABEL, escrito por A. Moreno Moreno, editado en 1953, en cuyas 42 páginas vienen muy detalladas estas expediciones científicas y de caza al Pico. Por comentar alguna de las que he leído resalta que el doctor Huerta es uno de los que subió más veces al pico, y en una de sus expediciones se quedó cazando en la zona 20 días. Periodicamente unos cazadores le subían leña y el agua indispensable para su mantenimiento.

El doctor Huerta, que lo conocí, cuando era yo niño y paciente suyo, me llama la atención que subiera tantas veces, ya que tenía el aspecto de un hombre pequeño y débil( lo que en, siempre gaña el aspecto). Este doctor era famoso en Santa Isabel, y le llamaban doctor ATEPE, ya que aunque te doliera la cabaza, siempre, te recetaba atepe( un antipalúdico) que tenía el efecto de ponerte amarillo, así que media Santa Isabel éramos casi chinos.

Fernando el Africano
rosen
Sí que hay casualidades. Hace poco conocí a un señor que era engrasador de máquinas del Pamplona cuando recogió a la gente que salía para España en el 69.

Yo creo que se ponía uno amarillo con el ATP si se tomaba a diario. Si se tomaba de vez en cuando no sé yo ....
fernando el africano
Querida Rosen:

La verdad es que con los antipalúdicos era curioso. Cuando llegué a Santa Isabel en 1942, se tomaba una quinina al día, luego vino el ATP que creo era cada 2 días, y se quedaba uno AMARILLO, al poco tiempo, luego vino el Resochin y la Paludrina que era semanal, y al final no tomábamos nada y la malaria nos visitaba esporadicamente. Entonces bien tapado para pasar el frío y a la par sudar, con una dosis intensiva de medicamento y mucho líquido se te pasaba en pocos días.

Mi madre política que tiene en los ojos una mácula degenerativa, y le tienen que poner una inyección en los ojos de vez en cuando para retardar la degeneración, el primer día que la visitó el oftalmólogo, le preguntó :¿ Vd. ha tomado antipalúdicos? , parece que una de las riquezas que nos trajimos de Guinea es la degeneración ocular.

Fernando el Africano
lucero
Hola Fernando (y todos)
Encantada de leeros, de aprender de vosotros y de participar. Perdonad si veis que hay entradas de Lucero en varios sitios, es que todavía no tengo claro cómo comunicarme correctamente en el foro. Anoche deje un largo mensaje en el primer tema. Fernando, ¿lo puedes leer a ver qué te parece? Gracias,
Lucero
lucero
Lo escribí en Tablón de mensajes, donde hablas del último libro del río Muni.
Gracias,
Lucero
Paco Fernández
Amigo Fernando, lo de la mácula que comentas no lo sabía, si es cierto que mi padre meses antes de fallecer fuimos al oftalmólogo, ya que le aparecía un mancha en la visión producida por una mácula degenerativa. No sabiamos porque le surgió ese problema, pero, ahora, al tu comentarlo, he caido que fuese a causa de la quinina que en su tiempo tomó. A mi madre también le esta apareciendo y quizas sea por la misma causa.
Saludos
rosen
Sí. Mis padres tomaban uno quinina y otro ATP y yo de pequeña tomaba otra cosa que no me acuerdo y de mayor sí me acuerdo de la paludrina una vez a la semana. No me acuerdo de no tomar nada nunca.
Tampoco me acuerdo de haber empezado a tomar antipalúdicos todos los días antes de ir a Guinea como hacen ahora los que van a Äfrica como ha tenido que hacer una hija mía y cada pastillita les costaba 6 euros. ohmy.gif

Mácula degenaritiva ¿es una mancha enla córnea? huh.gif
fernando el africano
La mácula degenerativa es como si tuvieras una mosca que en su vuelo se ha estrellado en tu ojo y ha quedado un círculo negro, que para donde mires se traslada, o sea que todo lo ves negro para eso es africano. Hablando mal es una mosca cojonera estampada en tu ojo para toda la vida. Eso es uno de los tesoros que nos trajimos al explotar nuestra Guinea.

Un cordial saludo Fernando
rosen
Pues yo las tengo. Varias máculas. Lo que no sabía es que es debido a los antipalúdicos. dry.gif mad.gif wacko.gif

Yo pensaba que eran pequeñas hemorragias o venillas rotas.
J.S.F-Vellisca
Sobre Excursión al Pico de Santa Isabel (diciembre 1964[/u]), en breve ampliaré la crónica.-


J.S.F-Vellisca
SOBRE LA EXCURSIÓN AL PICO DE SANTA ISABEL DE FERNANDO POO DICIEMBRE DE 2064

La crónica de esta excursión no se puede modificar sin autorización de su autor.
Pelayo Engonga Micha-de pie a la izquierda de la foto- es fiel en su relato a lo que aconteció en esta excursión hasta en pequeños detalles. Poco más se podrá añadir.
No obstante se pueden explicar algunos términos, completar otros y aun añadir alguna información sobre aquellos aspectos que lo necesiten para una mejor comprensión, hoy, de lo que ocurrió hace medio siglo.J.S.F-VELLISCA

José Mª Balboa
CITA(J.S.F-Vellisca @ Feb 6 2011, 07:15 PM) *
SOBRE LA EXCURSIÓN AL PICO DE SANTA ISABEL DE FERNANDO POO DICIEMBRE DE 2064

La crónica de esta excursión no se puede modificar sin autorización de su autor.
Pelayo Engonga Micha-de pie a la izquierda de la foto- es fiel en su relato a lo que aconteció en esta excursión hasta en pequeños detalles. Poco más se podrá añadir.
No obstante se pueden explicar algunos términos, completar otros y aun añadir alguna información sobre aquellos aspectos que lo necesiten para una mejor comprensión, hoy, de lo que ocurrió hace medio siglo.J.S.F-VELLISCA


Es obvio que lo que está escrito no se puede modificar, eso seria potestad del autor, pero si se puede corregir con las opiniones que cada persona, por su experiencia, lo estimen oportuno

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