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> Nuestra Flota, Los "fijos" y "transeuntes".Recuerdos y
manolo pizarro
mensaje Jun 29 2006, 08:08 PM
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CONTINUIDAD ESPAÑOLA.

Desde la llegada de Chacón, la presencia de España fue permanente, la acción civilizadora efectiva y los gobernadores generales se sucedieron sin interrupción. El 5 de marzo de 1964 el ultimo gobernador general marino, contralmirante don Francisco Núñez Iglesias, fue relevado por el general de división don Pedro Latorre Alcubierre, quien cuatro meses después pasó a ser comisario general máximo representante del gobierno español ante el gobierno autónomo, presidido por el bueno de don Bonifacio Ondó Edú, afecto a España, decidido defensor de los valores de la civilización cristiana y más tarde asesinado por Macías. Al general Latorre le sucedió el coronel de artillería retirado don Víctor Suances Díaz del Río, cargo con el culminaba una vida de servicios a España y Guinea en diversos e importantes cargos en los que adquirió gran prestigio, cesando el 12 de octubre de 1968 al proclamarse la independencia de Guinea Ecuatorial.

El régimen de estos territorios, que por Real decreto de 25 de abril de 1899 se denominaron << Territorios Españoles del Golfo de Guinea>>, era prácticamente colonial hasta el año 1956, en que por Real Decreto de 21 de agosto pasaron a formar la << Provincia Española del Golfo de Guinea>> y por Ley de 30 de julio de 1958 se dividió en dos <<Provincia de Fernando Poo>> y <<Provincia de Río Muni>>, manteniéndose la figura del gobernador general conjunto. Por decreto del 3 de julio de 1964 accedieron a la autonomía y el 12 de octubre de 1968 se proclamó la independencia de Guinea Ecuatorial.
Cuando se formó el gobierno autónomo yo no me encontraba allí, estuve antes y después, pero me escribieron contándome que había expectación por ver cuál sería el primer decreto de promulgación, pues daría idea de cuales eran sus máximas aspiraciones; por fin salió y, según me decían era que todos los funcionarios, de jefe de sección para arriba, vestirían chaqueta y corbata, a los de categoría inferior se les dispensaba de la chaqueta, pero tenían que usar camisa de manga larga y corbata, ¡con el calorcito que hace allí!. También me decían que dado el súbito incremento de grandes y lujosos coches, necesarios para todos los altos cargos, a Santa Isabel ya no se le llamaba así, sino Santa Maria de las Mercedes.

De la ingente labor desarrollada por la Armada puede dar una idea el consignar, además de las expediciones relatadas, que de los treinta y cuatro gobernadores generales que se sucedieron veinticuatro fueron marinos, otro veintinueve marinos actuaron de gobernadores generales interinos y unos veinte fueron subgobernadores. A esto hay que añadir la labor de los jefes de Estación Naval, comandantes y ayudantes de marina y la de los barcos de guerra destacados allí permanentemente cumpliendo toda clase de misiones, así como la de las fuerzas de Infantería de Marina. Muchos de ellos dejaron allí su salud y su vida.
(Ver http://es.geocities.com/historalia/ecuator...rial_guinea.htm )
En extremo notable también la labor de los militares de Tierra, Aire y Guardia Civil. Muchos de sus componentes desempeñaron multitud de misiones, ejercieron importantes cargos y, desde 1859 a 1869, los gobernadores generales fueron brigadieres del Ejército.
Exploradores y científicos como Iradier, Osorio, Escalera, D`Almonte, Bonelli, Moros Morellon, Marcelino Andres, Pellon Rodríguez, etc.., aportaron sus esfuerzos para el conocimiento de aquel territorio.

La isla de Fernando Poo fue prodiga en honrar y recordar a los marinos; así los ríos Tudela y Nícolas, en memoria del capitán de navío don Ignacio García de Tudela y del capitán de fragata don Nícolas de Manterota; las bahías de V e n u s y Nervión, en recuerdo de la corbeta V e n u s de la expedición de Guillermard-Manterola y del bergantín Nervión de la expedición Lerena; monumento en la bahía de San carlos al desembarco y toma de posesión de la isla por el contralmirante Barrera, lapidas en memoria de los capitanes de fragata Lerena y Rodríguez de Vera, calle del capitán de navío Chacon, quien también tiene en la costa una punta con su nombre, plaza Shelly, en memoria del teniente de navío don Dionisio Shelly …Esta plaza también era famosa por la muestra pintada en una fachada, una cruz rodeada por la inscripción <<Simpático empresario de pompas fúnebres, amigo de los vivos y de los muertos>>. Se trataba en efecto de un amable y muy simpático nativo, persona de edad, pelo blanco y porte distinguido que asistía a los sepelios correctísimamente vestido de punta en negro, pues hasta el sombrero y los guantes negros llevaba, y que a finales de octubre tenia la atención de incluir en el periódico local <Ébano> una descomunal esquela, pues ocupaba media pagina, invitando a <<un solemne funeral a celebrar en la Santa Iglesia Catedral el próximo Día de Difuntos, que ofrecía el simpático empresario de pompas fúnebres en sufragio de las almas de su distinguida clientela>>

(continuará..)

..............................................................Vista de la Plaza Shelly
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manolo pizarro
mensaje Jun 29 2006, 08:28 PM
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LAS MISIONES.

No se puede hablar aunque sea de pasada, de la acción de España en Guinea sin mencionar a la Iglesia Católica por su admirable labor, no solo en relación con su principal objetivo, la evangelización, si no también porque no hubo empresa o actualización civilizadora alguna donde no ejerciese un papel preponderante sin parar de hacer patria y progreso.
Fue el misionero quien en múltiples ocasiones defendió y mantuvo la soberanía de España sobre aquellas tierras y , así en 1856 , el padre Martines Sanz conseguía que los jefes Otambo,Iboga y otros treinta y dos del cabo Esteiras presentasen ante él acto de sumisión a España. En 1884 el presidente del gobierno Canovas del Castillo, llamo al padre Xifre superior general de los Padres del Corazón de María (Claretianos), diciéndole:<< Los alemanes y los francés amenazan la soberanía española sobre nuestros territorios ecuatoriales africanos. El Consejo de Ministros ha resuelto tomar posesión de ellos mediante la Misión Católica>>;y así, en el continente, los misioneros españoles fueron prácticamente disputando en terreno palmo a palmo a los franceses que habían establecido misiones que arbolaban la bandera tricolor.

Cuando fondeó en Anntobon el buque de guerra alemán Cíclope y mando gente a tierra para izar la bandera alemana , el padre Juanola se traslado al barco a bordo de un cayuco y, señalando al comandante la bandera española, que previamente había izado en la misión dijo que el era el representante nato de España y que cualquier intento de ocupación tendría que ser pasando sobre su cadáver. Ante tan resuelta actitud, el teutón recogió a los que habían mandado a tierra, levo el ancle y se marcho con viento fresco… o mas bien con viento calentito, pues allí no se encuentra el fresco en ninguna parte.

Los misioneros de Concepción desarrollaron una valiosa actividad diplomática cerca de los reyes bubis del valle de Moca. Misioneros desempeñaron cargos oficiales e incluso llegaron a ser gobernadores civiles de Annbon. En cualquier rincón adonde no llegase la acción gubernamental allí estaba un esforzado misionero supliendo la carencia. Fueron evangelizadores. Exploradores, descubridores, educadores, arqueólogos, filósofos, etnologos, biologos, publicistas, arquitectos, constructores…; crearon poblados, talleres y escuelas y cuna de todas las explotaciones agrícolas. Los misioneros hicieron de todo y fueron legión los que allí dejaron su vida o arruinaron su salud.

Parece que a partir de 1480 visitaban esporádicamente Annbon misioneros agustinos enviados por los portugueses establecidos en Santo Tomé y que el padre Usera fue el primer religioso español que intento evangelizar Fernando Poo.En 1856 el Padre Miguel Martínez Sanz , capellán de honor de la reina Isabel II, organizó una expedición tal la fama de insalubridad y clima homicida de aquellos territorios, por el conocimiento que se tenia de los desastres de las expediciones anterionres, pricipalmente las inglesas, que cuando zarparon de Santa Cruz de Tenerife a bordo de la corbeta Leonor doblaron las campanas de la parroquia como si se tratase de un entierro.

En 1858 la Compañía de Jesús se hizo cargo de la evangelización de aquellas tierras. Permanecieron desarrollando esforzada labor, tanto en las islas como en el continente, hasta que en 1872 los hijos de San Ignacio hubieron de abandonar el empeño ante el cúmulo de dificultades y habiendo sucumbido veinte de los treinta y cinco misioneros enviados allí y los restantes con la salud completamente arruinada por las enfermedades tropicales.
Fueron los Padres del Corazón de Maria (Claretianos) quienes arribaron a Santa Isabel el 13 de noviembre de 1883 y su permanencia ininterrumpida, así como sus denodados esfuerzos en todos los ordenes, hicieron posible la espléndida realidad actual con misiones, templos, escuelas, talleres, seminarios, etc…, repartidos por todo el territorio y agrupados en dos obispados: el de Santa Isabel en Fernando Poo y el de Bata en Río Muni.

No menos ardua fue la labor de las misioneras. Ya en la expedición de Martínez Sanz figuraron 12 Siervas de Maria y, en 1884, el Instituto de la Inmaculada Concepción (concepcionistas), se lanzó a correr los riesgos de la aventura africana. El 24 de octubre salieron de Barcelona a bordo del Panamá las cinco primeras religiosas y trasbordaron en Cádiz a la corbata Ferrolana, que llego a Tenerife sin novedad. A la salida para Gran canaria, el 24 de noviembre, corrieron la primera gran aventura, pues en una travesía que se estimaba en unas pocas horas tardaron nada menos que ¡nueve días!, se desencadenó tal temporal que el día 30, convencidos en Las Palmas que el Ferrolana se había ido a pique, se celebro un solemnísimo responso con la catedral abarrotada de fieles, pero dos días después vieron atónitos arribar a la corbeta con el aparejo arruinado y haciendo agua por todas partes, pero aun a flote y entonces repicaron las campanas y a toda prisa se organizó en la catedral un Te Deum, en compensación al anterior responso. El 7 de diciembre salieron de Las Palmas a bordo de la corbeta Ligera y el 28 de enero, ¡por fin!, consiguieron llegar a Santa Isabel después de una navegación lo más azarosa.

A partir de entonces, las Concepcionistas, en perfecta colaboración con los misioneros y la asociación de Hermanas Oblatas que fundaron (su denominación oficial actual es Instituto de Derecho Diocesano de Religiosas Oblatas Misioneras de Maria Inmaculada) se fueron extendiendo por todo el territorio, atendiendo a hospitales, escuelas, noviciados, talleres, orfanatos y la leprosería de Micomeseng, al norte del Río Muni, que sacaron adelante unas pocas abnegadas misioneras siempre sonrientes y alegres como si aquello fuese la cosa mas divertida del mundo.
En 1894, cuando la ascensión al Pico de Santa Isabel era una autentica proeza, se planto en su cima una tosca cruz de madera dominando toda la isla. Posteriormente fue renovada en varias ocasiones y, en 1968, construida ya una pista para las instalaciones de la televisión, se entronizo en aquellas alturas una preciosa imagen de la virgen negra de raza Bubi con el niño a la espalda, Nuestra señora de la Isla, obra del escultor M. Gené, quien también talló el soberbio y original crucifijo que preside en el moderno templo de la leprosería de Micomeseng.

(continuará..)
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manolo pizarro
mensaje Jul 1 2006, 09:22 PM
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EL ALMIRANTE BARRERA.

En aquellas tierras y con esos antecedentes ejerció don Ángel Barrera Luyando su <<virreinato>>. Digo virreinato pues los gobernadores generales, sobretodo en aquella época, por la lejanía de la metrópolis, la dificultad en las comunicaciones y los amplios poderes que tenían conferidos, eran verdaderos virreyes.
Por sus relevantes dotes personales y lo prolongado de su mandato, que ejerció en propiedad desde el 15 de noviembre de 1910, siendo teniente de navío, hasta el 15 de junio de 1925 en que cesó, quebrantada su salud, con el empleo de contralmirante honorario, su labor fue de lo mas fructífera. Al tomar posesión tenia una amplia experiencia ecuatorial, pues ya en 1906, siendo capitán del puerto de santa Isabel, ejerció el gobierno de Fernando Poo.
Con inteligencia, energía y voluntad de hierro emprendió penosas exploraciones, dictó innumerables disposiciones administrativas y de gobierno de todo tipo, dentro de una estricta
moral; realizó obras públicas y fomentó el trabajo voluntario de los indígenas, así como la introducción y mejora de cultivos.

Trabajador infatigable y exigente consigo mismo fue un permanente ejemplo para sus colaboradores y para los nativos, cuya estima y respeto obtuvo.
Con la primera guerra mundial le toco un toro difícil de lidiar, pues con Río Muni encajado entre el Camerún alemán y el Gabón francés y habiendo acogido a 18000 refugiados alemanes, civiles y militares, que fueron tratados caballerosamente, las presiones de todo tipo a que estaba sometido por una y otra parte, e incluso por el Consulado británico, hacían peligrar la estricta neutralidad española, escollo que logró salvar Barrera saliendo airoso de todas las situaciones delicadas y comprometidas, gracias a la firmeza de su carácter que no se dejaba influenciar por nadie, a su atenta vigilancia e inteligente análisis de los acontecimientos, que le permitieron tomar siempre la decisión mas adecuada y ecuánime, ya su astuta diplomacia.
Coexistiendo dos auténticos poderes, el gobierno general con atribuciones casi omnímodas y la misión consciente de su influencia en todos los ordenes, al haber sacado guinea prácticamente de la nada, era casi inevitable que de vez en cuando saltasen chispas por diferencias de criterio, incomprensiones o porque una autoridad invadiese el campo de la otra. Algunas desavenencias se suscitaron entre el vicario apostólico y el gobernador Barrera durante el dilatado mandato de éste, pero eran nobles contendientes que no escatimaban proclamar los meritos del otro y así Barrera en una de sus memorias decía <<El estado, y de ello hemos de congratularlos, cuenta en nuestra colonia con un poderoso auxiliar de la Orden de los Misioneros, Hijos del inmaculado Corazón de Maria que, como es sabido, dedican afanes y recursos a la difusión de la cultura, considerando la enseñanza del indígena como sustancial en la alta misión del Instituto, extendiendo su misión civilizadora a los rincones mas apartados de la colonia y realizando una verdadera labor cultural en sus escuelas de artes y oficios de Banapá y santa Isabel, que cada día adquieren mas desarrollo>>.
Por su parte, el vicario apostólico, padre Leoncio Fernández en un capitulo de sus memorias titulado << Un gobernador modelo>> , entrona un encendido elogio del gobernador Barrera diciendo, entre otras cosas, que era << admirable, incansable y de hierro, austero para sí y de gran magnificencia y generosidad para con sus subordinados, cargadores y braceros>> y que sus expediciones << las encuadraba en un marco de tal grandeza que, cual nimbo de gloria, hizo que resultaran todas ellas admirables, grandiosas, sublimes y maravillosas>> . Y era que, como dice el padre Tomás L. de Pujadas en su libro << La Iglesia en Guinea Ecuatorial>> , << Barrera y Fernández parecían dos corredores de a campo a traviesa, dos atletas en perfecta competición de carreras de obstáculos por la selva inexplorada disputándose noblemente quién plantaría antes en tierra pamue, si la bandera de España o la cruz de Cristo, aunque, en el fondo ambos sabían que era una misma cosa. Competían, pero deportivamente, es decir, patrióticamente.>>

Yo me los imagino como dos púgiles que después de zurrarse de lo lindo en el cuadrilátero, se marchan del brazo a jugar el dominó y tomarse unas copas y, así, en 1912 Barrera, con su inseparable amigo el padre Marcos Ajuria, emprendio la difícil ascensión al Pico santa Isabel para plantar una bandera española entre dos cruces colocadas anteriormente por los misioneros, comentando al padre:<< Así nos recordarán siempre, desde aquella respetable altura, los dos grandes ideales de todo buen español: Religión y Patria>>

En resumen Barrera abarco todo imprimiendo un sello personal y, a fuerza de tenacidad y abnegada entrega, consiguió convertir una colonia incipiente con una zona continental casi desconocida, pues solo estaba ocupada una estrecha franja costera, en un territorio pujante, moderno y explorado en toda su amplitud, y así el hoy coronel jurídico de la Armada e historiador don José Cervera Pery, en su excente libro << La marina española en guinea Ecuatorial>>, llega a decir nada menos que lo siguiente: << La labor colonizadora de Barrera puede ser colocada a la altura de los más notables y expertos de toda la época>>.
Su hermano el general don Francisco Barrera Luyando, se distinguió en las campañas de Cuba y Marruecos, desempeñó importantes cargos y fue capitán General de Cataluña durante la dictadura de Primo de Rivera.

EL MONUMENTO.

Entre las originalidades del gobernador Barrera destaca la de mandar erigir su propio monumento para conmemorar el favorable convenio que logró suscribir con Liberia, regulando la situación de los braceros Krumanes (de Kru = Liberia) contratados en la isla.
El 22 de enero de 1916, fiesta onomástica del rey Don Alfonso XIII, fue día grande en Santa Isabel, pues se inauguró la catedral de estilo gótico moderno construida después de ímprobos trabajos según los planos del joven misionero padre Luís Segarra Llauradó y que, a falta de las torres gemelas de cuarenta metros de altura, que no se terminaron hasta 1924, costó 92.030,57 pesetas, sufragadas por los fieles, la misión, el gobierno de España y el marqués de Comillas.

La ceremonia fue de los mas solemne: traslado del santísimo desde la antigua iglesia de hierro, portado por el vicario apostólico en procesión presidida por el gobernador barrera, bendición de la catedral, consagración del altar mayor; misa pontifical y te deum. Asistieron todas las autoridades de la isla, los cónsules de Inglaterra, Alemania, Portugal y Liberia y el pueblo. Entonces, el gobernador aprovecho tan señalada ocasión para, seguido de toda la selecta concurrencia, trasladarse al centro de la plaza de España donde descubrió <<su>> monumento.

continuará...
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fernando el afri...
mensaje Jul 2 2006, 08:16 AM
Publicado: #34


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Sobre El gobernador don Angel Barrera y Luyando, hay dos obras que confirman todo lo expuesto por Pizarro, que son A. Barrera A las posesiones españolas del Golfo de Guinea, escrito por Manuel Góngora Echenique en 1923, libro extenso y detallado y otra más escueta que relaciona solo una parte que es : Ángel Barrera (et allí) Operación Rokobongo 1913, editada por Jacint Creus.

A todos los que hemos estado en aquellas tierras, verán la importancia que tuvo este personaje cuando los nativos le llamaban : Papá Barrera. Como sabeis en el momento que te adjudicaban un apodo de este tipo, era un reconocimiento a tu venerable persona, como biblioteca viviente de conocimientos que tenías que transmitir a tus herederos.

Me parece muy instructivo este apartado que habeis creado y fomentado, enhorabuena.

UN cordial saludo

Fernando El Africano
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manolo pizarro
mensaje Jul 4 2006, 06:44 PM
Publicado: #35


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Gracias Fernando.

EL MONUMENTO VIAJA

En 1968 los barcos de guerra destacados en Guinea eran la fragata Pizarro, bajo el mando del capitán de Fragata don Francisco Elvira García, la corbeta Descubierta, mandada por el capitán de corbeta don Aurelio Arcos Acevedo, y el buque hidrográfico Malaspina, que yo tenía la suerte de mandar. Los tres barcos eran independientes entre sí, aunque los dos primeros estaban bajo las órdenes operativas del comisario general. Ante los acontecimientos que se avecinaban con motivo de la proclamación de la independencia, se estimó conveniente reunirlos bajo un solo mando naval y en consecuencia, el 17 de julio se constituyó la Agrupación Naval Ecuatorial, cuyo mando recayó en mi persona por razón de antigüedad; con ello la agrupación resultó de los más pintoresca, pues su buque insignia era el pacifico y también antiguo Malaspina sin armamento alguno y pintado de blanco.
El 12 de octubre, fiesta de la Hispanidad, el ministro de Información y Turismo don Manuel Fraga Iribarne, en representación del Jefe del estado y el presidente Alecto de Guinea Ecuatorial, don Francisco Macías Nguema, presidieron el solemne acto de la proclamación de la independencia en la plaza de España de Santa Isabel, seguido de Te Deum en la catedral y de guateque en el palacio de Gobierno. Yo, charla que charla y copa tras copa, fui de los últimos en dejar el guateque y al salir a la plaza vi a unos individuos encaramados en el monumento al almirante Barrera sometiendo a vejaciones a la estatua. Me dirigí hacia la embajada, que acababa de empezar a funcionar con el embajador Juan Duran Lóriga, y a medio camino me tropecé con el ministro Fraga que venia solo y a toda maquina de vuelta encontrada:
-¿Qué hay, comandante?
-Pues nada Ministro, que voy a decir al embajador que……..
- No, si a eso voy yo. Alli llegó el amigo Paco Elvira, nos ha contado lo que pasa y voy a pedir a Macías que acabe con ello.

Llegué a la Embajada y al cabo de un buen rato apareció en Ministro:
-¡Nada!. ¡Todo arreglado!, no hay que preocuparse. Macías va a mandar desalojar la plaza y me ha dicho que garantiza que no vuelva a ocurrir nada parecido.

Y así nos quedamos tan contentos, pero reunidos más tarde los tres comandantes comentamos que todo eso estaba muy bien, de momento, pero que conociendo como conocíamos a Macías por haber sido vicepresidente del gobierno autónomo durante cuatro años, del que era el <niño terrible>, e incluso habiendo informado reiteradamente por escrito que suponía la posibilidad de que llegase a ser presidente de la Republica, pues de él se podía esperar cualquier cosa, llegamos a la conclusión de que los más probable era que, algún día, la estatua del Almirante acabase arrastrada por las calles de Santa Isabel y que había que hacer algo, pero ¿qué podríamos hacer, estando ya en un país extranjero?. Decidimos que si no se encontraba otra solución tendríamos que robarla, pero no fue necesario, pues enterado el Ministro fraga de nuestros proyectos convenció a Macías de que entregase la estatua a España y aquella noche el capitán de Infantería don Manuel Pizarro Quesada con unos guardias territoriales de su confianza desmontaron, con no poco trabajo, las cuatro esculturas, las metieron en un vehiculo todo terreno y las entregaron en el Malaspina.
La Guardia Territorial, que era el Ejército de Guinea Ecuatorial, estaba bajo el mando del teniente coronel de Infantería don José Alonso Ayustante, quien quedaba <prestado> a Macías, así como algunos oficiales.
Unos días después salio en el periódico <Ébano> una columna de Macías diciendo, tras un elogio a la Marina española, que le había hecho <<donación>> de la estatua de su almirante, en reconocimiento a la gran labor que había desarrollado en Guinea. Hay que tener en cuenta que, Macías estaba encantado con la Fuerzas Armadas Españolas que quedaban allí, pues sabía que en caso de tener que actuar, solamente lo harían en su defensa. Eran para él una garantía.
Yo tenía la orden de salir para España con el Malaspina el 30 de octubre. El día anterior me presenté a Macías, que estaba acompañado por su ministro de Hacienda, que no recuerdo como se llamaba. Cuando le dije que nos íbamos pegó un bote:

¿Cómo? ¿Qué se van los barcos? Eso no puede ser.
-No, presidente, no. No se van los barcos. Se va solamente el Malaspina. El pizarro y la Descubierta se quedan.
- ¿Seguro que se quedan? De todas formas no puede ser. No se puede ir.

Me costó trabajo aplacarlo explicándole que el Malaspina, aunque encuadrado en la Armada, no era en realidad un buque de guerra, sino científico, que había terminado ya su misión que le había llevado a Guinea y que, por tanto, ya no tenia nada que hacer allí. Ni aun así se calmaba, hasta que por fin se me ocurrió decirle:
¿No ve, Presidente, que los barcos de guerra tienen cañones y están pintados de gris y en cambio el Malaspina no tiene ningún cañón y esta pintado de blanco?
Este argumento acabó tranquilizándolo, aunque aún así tuve poco menos que jurarle que los otros barcos no se marcharían. Cuando le dirigí la obligada pregunta de que si quería algo para España, quien salto como un resorte fue el ministro de hacienda:
-Si, ¡dinero!, ¡dinero!, ¡que manden mucho dinero!.
En la tarde del día 30, el vejete pero animoso Malaspina, después de nueve años de permanencia en Guinea realizando una penosa pero interesante y necesaria labor que casi le costó la vida, pues entre otros graves achaques le pasaba que casi no quedaban tubos sanos en las calderas, emprendió la vuelta a casa llevando a bordo la estatua del Almirante Barrera y un cargamento de loros y monos. Arrió la insignia de la Agrupación Naval Ecuatorial que se izó en el Pizarro, despidiéndose de aquellas queridas tierras para nunca más volver. Después de tocar en Adbiján y Dakar, donde enriquecimos el zoológico de abordo con toda clase de pájaros, llegamos a las palmas tras una navegación mucho mas feliz de lo esperado, pues aunque las calderas se rompieron dos o tres veces, la Virgen del Carmen se las arregló para que siempre fuese al arribar a puerto, y al salir de Las Palmas se valió de un furioso temporal de sudoeste para llevarnos en volandas a Cádiz, donde al llegar el 24 de noviembre tuve la satisfacción de ver en el muelle a mi familia que había venido tres meses antes y el honor de ser recibidos por el Director del Instituto Hidrográfico, contralmirante Planelles.

EPILOGO

El día 29 entregue el mando al capitán de fragata don Manuel Ollero de la Rosa, después de depositar las Esculturas en el Instituto Hidrográfico. Allí permanecieron descansando en un almacén y un año después se construyó el monumento descrito al principio de este relato, erigiéndolo en el bosquecillo que hay en la entrada del Arsenal de La Carraca. Como allí se encontraba bastante solo y aburrido, el 1982 se trasladó al jardín de la Cámara de Oficiales, donde continua.
El esforzado Malaspina no sobrevivió en activo más que algo así como un año, según creo, y al ser luego desguazado empezó a cumplirse lo que sobre él escribió el periodista don José Maria Vila en dos artículos en <<La Vanguardia Española>>: <<Pasará este buque hidrográfico y pasará su dotación. Quedará su obra como queda el mar>> y << Aunque pasara España quedaría la cartografía elaborada por sus hombres y los conocimientos hidrográficos que se están alcanzando>>

FIN
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Invitado_Marta Jorda_*
mensaje Mar 14 2008, 01:34 PM
Publicado: #36





Invitado






[quote name='manolo pizarro' date='Jun 27 2006, 11:41 AM' post='12729']

Hola,
Siento haber enviado un par de mensajes repetidos. ha sido un error por no saber utilizar el foro. Ya se que hace dos años que se puso esta nota, pero yo la he visto hoy. El monumento al almirante Barrera lo hizo el escultor catalan Josep Monserrat y Portella (Barcelona 1860-1923). Ajunto una foto del monumento antes de ser trasladado a Guinea.
Saludos
Marta Jorda


HISTORIAS DE LA MAR
EL MONUMENTO AL ALMIRANTE BARRERA

Ocupando el centro geométrico de la plaza de España de Santa Isabel de Fernando Poo se encontraba un monumento formado por un alto prisma cuadrangular con relieves y leyendas en sus caras, coronado por el busto en bronce del almirante Barrera, en uniforme de gala, y a su pie tres figuras alegóricas representando a jóvenes nativos, también en bronce, atribuidas, así como el gran busto, al famoso escultor Mariano Benlliure, aunque este extremo no lo he podido confirmar; todo ello asentado sobre una amplia base escalonada que elevaba el conjunto.


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