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El fantasma del ...
mensaje Apr 18 2018, 08:07 AM
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Los 55 españoles que han dedicado su vida a África


Nace 'Proyecto Memoria', una iniciativa multimedia que ha recopilado durante años los testimonios, imágenes y vivencias de más de medio centenar de españoles que dedicaron su vida al continente


LOLA HIERRO
Madrid 18 ABR 2018 - 00:02 CEST



Los 55 españoles que han dedicado su vida a África


África narrada por españoles que han vivido allí décadas


En el año 1899, Joseph Conrad publicaba su novela El corazón de las tinieblas y utilizaba esas palabras y no otras para referirse a un continente al que nadie miraba a los ojos. Nadie por aquel entonces se planteaba que África sirviera para algo más que obtener tierras o bienes, nadie se imaginaba que no fuese homogénea. En 1957, casi 60 años después de la publicación de esa novela, el misionero y pintor español José García González ponía el pie en la selva de Hwange, al oeste de un Zimbabue entonces llamado Rodesia, donde durante los siguientes 46 años se dedicaría a construir escuelas y hospitales. Otro medio siglo más tarde, ya suman miles los españoles que han pisado África, que se han atrevido a conocer, a aprender y a narrar el continente. Gracias a ellos hoy es una realidad el Proyecto Memoria, una web en formato multimedia pensada para recoger los testimonios de aquellos misioneros y cooperantes que han dedicado su vida al continente durante los siglos XX y XXI.


Por ahora han participado 55 personas que han trabajado en 32 países africanos, se han filmado 5.215 minutos de entrevistas y se han recopilado 624 imágenes, pero se esperan y desean muchos más, porque Proyecto Memoria quiere ser un ente vivo y en constante crecimiento. La iniciativa, pensada y ejecutada por Casa África, se ha presentado este 17 de abril en Caixa Fórum de Madrid como un baúl de los recuerdos en el que poner a salvo las experiencias de estos españoles, para abrir una ventana histórica entre el pasado y el presente, comprender la evolución de los distintos territorios y divulgar el legado español al otro lado del Estrecho de Gibraltar.

En este proyecto de Casa África han participado 55 personas de 32 países africanos, se han filmado 5.215 minutos de entrevistas y se han recopilado 624 imágenes

Proyecto Memoria documenta a historia reciente de África para darla a conocer al público hispanohablante y un homenaje a nuestros más veteranos exploradores, porque, ante todo, actuaron como tales. "Decidieron hace décadas poner rumbo al continente vecino y vivir por y para África. Sus recuerdos y testimonios podrían perderse, y eso sería una pena porque el suyo es un patrimonio impagable", ha dicho de ellos Luis Padrón, director general de Casa África, durante la puesta de largo en Madrid el pasado martes 17 de abril. Vídeo entrevistas, galerías de fotos históricas, mapas y textos sirven para acercar todas estas historias de vida. "No hay mejor ejemplo de diplomacia pública que ellos", ha añadido Ana María Rodríguez, directora general de Comunicación e Información Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación de España. Rodríguez ha destacado la importante contribución de este colectivo y ha ofrecido un par de ejemplos: "Español fue el único hospital que funcionó durante la terrible guerra civil en Liberia y español fue el proyecto pionero en Sierra Leona para rescatar niños soldado del infierno y devolverlos a la sociedad".


Pero ¿quiénes son estas personas y qué han hecho? A todos se les puede conocer a través de la plataforma web, y a algunos de ellos, los menos, se los encuentra en Madrid y otras comunidades de España, pues muchos continúan desempeñando su labor en África sin visos de querer retirarse. Que se lo digan a Justina de Miguel que, a sus 80 años, sigue al frente de un orfanato en Dakar con 80 niños bajo su responsabilidad

Son hombres y mujeres, casi todos misioneros católicos, algún cooperante también, y la mayoría ya han pasado la frontera de los 60, peina canas y ya luce arrugas en su rostro. Se hicieron mayores en África y, mientras su vida pasaba, presenciaron golpes de Estado, guerras, hambrunas y muerte. La independencia de Zimbabue, la Burkina Faso de Thomas Sankara, la guerra entre Etiopía y Eritrea... Sí, los tópicos, pero también han conocido maneras distintas de ordenar prioridades, otras espiritualidades y religiones conviviendo en armonía, otras costumbres y otros idiomas, tan imprescindibles estos para integrarse en una sociedad a la que pensaban que iban a enseñar y de la que acabaron aprendiendo ellos casi todo.


Los protagonistas de Proyecto Memoria han acompañado a una generación africana entera mientras crecía, se desarrollaba, prosperaba o, simplemente, sobrevivía

Los hombres y mujeres que nutren de historias Proyecto Memoria no están acostumbrados al protagonismo, son más de interpretar papeles secundarios, generalmente desde la educación y la sanidad, porque como cualquiera de ellos, reconoce, por mucho que la intención fuera evangelizar, antes había que resolver asuntos más urgentes como la vivienda, la alimentación... la supervivencia. Ellos, al final, han sido testigos de la evolución de un continente colonizado a otro donde la democracia se ha ido abriendo paso, de la subida al carro de Uganda, Kenia, Senegal o Togo, por citar algunos, a la tecnología y al mundo digital. Han visto cómo los otrora niños y niñas víctimas de la guerra en Sierra Leona o Uganda han recompuesto sus vidas y hoy son orgullosos ciudadanos con empleo, pareja e hijos. Han acompañado a una generación africana entera —y a dos en más de un caso— mientras crecía, se desarrollaba, prosperaba o simplemente sobrevivía e, incluso, moría.

Son personas que miraron hacia África cuando solo era África, que compraron un pasaje hacia esas tierras cuando solo significaba adentrarse en el corazón de las tinieblas que describía Conrad. Y encontraron que las amaban. Y lo quieren compartir con el mundo. Presentamos a algunos de ellos y los sentimientos que vienen a su mente cuando se les pregunta por sus países de adopción:

Pilar Cacho. La comunicación en Zimbabue

Pilar Cacho, nacida cerca del Moncayo soriano, ha pasado más de 40 años en Zimbabue, a donde llegó cuando aún era Rodesia, allá en octubre de 1969. Mientras el país avanzaba hacia su independencia del Reino Unido, ella ha impulsado la apertura de una maternidad y ha sido responsable de un hospital. "Zimbabue ha cambiado muchísimo porque cuando yo llegué era aún una colonia inglesa y había una segregación racial terrible; era muy doloroso que si ibas con una hermana africana no podías entrar en un sitio que fuera solo para blancos", recuerda hoy. Cacho asegura que ese "racismo terrible" fue el que generó la guerra de la revolución. Lo pasamos bastante mal porque muchas misiones se tuvieron que cerrar", explica. Pasó la guerra en Harare, donde se formó como enfermera y luego matrona. "Terminé para la independencia, en el 80, aún recuerdo que nos pasamos la noche viendo al televisión".



Hace seis años, Cacho regresó a España, y lo que más echa de menos es la comunicación. "Me chocó cuando llegué pero me he acostumbrado un poco... Vas por la calle y nadie te dice adiós, ni hola, ni nada. El prejuicio que más le indigna es que haya quien piense que los africanos están más retrasados que el resto. "Son inteligentes, como cualquiera si tiene la formación y los medios. Mira Mugabe: ¡una eminencia! Una pena que luego destrozara su país..."

Justina de Miguel. La alegría en Senegal

Misionera franciscana de talla menuda y valentía interminable, en su azarosa vida ha pasado por Burkina Faso, Níger y Senegal, donde reside todavía, con sus ya 80 años cumplidos. Quizá la etapa más dura de Justina de Miguel en sus Áfricas fue la nigeriana, donde vivió nueve años en la más absoluta de las miserias. Ella llegó en 1974 y la combinación letal de sequía y pobreza llevaban a su hospital a moribundos por docenas. Y solo podían curar a los menos graves porque por no haber, ni medicamentos, ni comida, ni agua había. Desde 1996 su hogar es el famoso Pouponnière de Dakar, un orfanato donde acogen hoy a 80 niños. "Soy feliz allí gracias a ese contacto que tengo con los niños, es un gozo que no se puede explicar. Nos llegan con 1.300 gramos y cuando ya pesan ya tres kilos es una gran alegría", relata la religiosa, de visita en España.


Lo que más valora de su vida de hoy es la amistad "sencilla" de las personas de las que se ha rodeado dentro de una vida muy distinta a la que podría tener en España. "Veo diferente la forma de vivir: aquí se tiran muchas más cosas que allí. Allí hay gente que no come y aquí encuentras bocadillos enteros en la basura. Aquí somos una sociedad de consumo, allí la gente lucha por vivir", describe. De Miguel destaca también las diferencias en el acceso a tecnología, aunque recuerda que Senegal es uno de los países africanos más avanzados en este campo, y también en la espiritualidad: "Mi experiencia es que los africanos son profundamente religiosos, da igual cuál profeses, pero no se avergüenzan de ser lo que son", elogia.

Lázaro Bustince. La humanidad en Uganda

Uganda ha sido el hogar de Lázaro Bustince durante 42 años y en todo ese tiempo ha sido testigo de muchísimos cambios en el país, pero sobre todo en la última década. "Se han apuntado a la tecnología, están acogiendo el mundo digital. Recuerdo que hace unos años veías a gente con móvil y te decían: 'Se han vuelto locos, hablan solos, se ríen solos...'. Cinco años más tarde todo el mundo tiene su teléfono. La pregunta, para mí, es cómo integrarán todo esto en su identidad tradicional con sus valores de comunidad, de apreciar la vida y la naturaleza".




Bustince es hoy director de la Fundación Sur desde hace seis años y vive en Madrid. Lo que más extraña, sin dudar, es la gente: "Viven con lo que tienen, hay menos facilidades que aquí y eso no les priva de disfrutar la vida. Y, sobre todo, hay una humanidad que siempre me ha sorprendido gratamente. Lo que ellos valoran son las relaciones, las personas", afirma. Para Lázaro, el mayor lastre que se tiene en Occidente es el miedo a lo desconocido. Ese miedo es lo que dificulta la acogida a refugiados, por ejemplo. "Se tiene miedo a que nos quiten lo que tenemos, cuando nos van a ayudar y a enriquecer, pero todo es por desconocimiento, una vez que conoces, ya no hay problema".

José Antonio Arroyo. La vitalidad en Togo

Para el burgalés José Antonio Arroyo, 12 años en Togo no han sido suficientes para acabar con una de sus principales lacras: las supersticiones, que afectan sobre todo a menores y a viudas. "Allí acusar a alguien de brujería es como condenarlo a muerte, pero sigue ocurriendo incluso en los círculos cercanos a la parroquia en cuanto sucede una enfermedad o una desgracia", cuenta. Pese a ello, sí observa mejoras desde el punto de vista social y tecnológico, como ocurre en otros países africanos. La normalización del uso de los teléfonos móviles y los ordenadores es ya una realidad en este país del África occidental.


Ahora vive en España de nuevo, y lo que más echa de menos es la vitalidad de los africanos. "África es un continente vivo, hay muchos jóvenes, niños...". A él le gustaría que se viera como él lo percibe: los colores, los olores, los sabores. Sin embargo, se da cuenta de que lo primero en lo que la sociedad se fija es en las guerras, la violencia y los grupos terroristas. "África es muy grande, hay mucha vida y hay también mucho respeto a la vida", sostiene. "Me duele que a veces pongamos como modelo a nuestra sociedad cuando tampoco es que sea modélica, es bastante consumista, por ejemplo".

Saturnino Fraile. La dignidad en Burkina Faso

Aunque también conoce Mozambique, donde más tiempo ha vivido Saturnino Fraile es en Burkina Faso: 24 años nada menos. Desde hace diez reside en Madrid, pero va y viene al que ya es su segundo hogar. En las tres últimas décadas, Fraile ha observado un cambio a mejor en la sociedad burkinabesa: "Hoy en día la gente se siente digna, libre y liberada; veo un buen progreso desde todos los puntos de vista: la enseñanza, el acceso a las escuelas...", enumera. Y también la evolución de las mujeres, que están "mucho más auténticas y menos cogidas por las costumbres".

Echa de menos a las amistades que cultivó allí y lo que él llama un "diálogo de culturas" que no hubiera sido posible sin haber aprendido el idioma local de los lugares donde ha vivido, algo fundamental para que te dejen de mirar "como a un blanco cualquiera", bromea. Desde que está en España, le indigna escuchar el calificativo "negro" con connotaciones negativas, algo que pasa más de lo que le gustaría. "Otro prejuicio que me duele es que se les considere inferiores por el hecho de ser africanos; en algunas cosas sabemos más que ellos, ¡pero en otras ellos saben mucho más que nosotros!", exclama.

Rafael Marcos. El amor en Benín

Tras más de 40 años en Benín, Rafael Marcos se trasladó a Níger en 2010 para abrir una misión nueva. La anterior duró tres años, hasta que la guerra estalló en la vecina Mali y el obispado le ordenó volver a España. Y hoy reconoce que echa de menos todo. "He trabajado 40 años allí ya es lo tuyo, es tu amor, tu pasión". De su Benín cuenta que sí, que es un país pobre y sin materias primas, pero que se vive de una manera muy digna, y con ello se queda. Lo que no soporta es que hoy no se acepte a los africanos en España cuando los españoles han sido emigrantes no hace tanto tiempo. "Yo estuve estudiando francés en París en los sesenta, hice el mayo del 68 y estudié la migración española. Había más de millón y medio de españoles en Francia por entonces", relata. "Que hoy no se acepte la inmigración aquí es una incoherencia total, no tiene sentido. Que hoy, cuando hay necesidad, no se facilite una acogida más allá de los organismos extraoficiales es una aberración", concluye.

Justo Lacunza Balda. La sencillez en Tanzania

Justo Lacunza Balda es uno de los mayores expertos del islam y del mundo árabe, y también es un misionero católico de 74 años que, cuando se le pregunta por Tanzania, la tierra donde vivió en los años posteriores a la independencia, recuerda en seguida el episodio que vivió con el mismísimo Julius Nyerere, el padre de la nación. "Me desabrochó la camisa porque me había picado un mosquito y me dijo: 'Justo, ¿qué te ha pasado ahí? Y yo le conteste. 'Hombre, pues cuídate', me respondió. Y luego me dijo que nunca había escuchado a una persona extranjera que hablara tanto el suajili", cuenta divertido.

Lacunza tiene anécdotas y aventuras para dar y tomar, todas teñidas de admiración por la sencillez de la vida allí. Si se le pide que haga un resumen de los mayores cambios que ha visto en sus años por el continente, se queda con tres: "Primero, la llegada y el adviento de las nuevas tecnologías, lo cual ha hecho que África saliera de la guarida y se pusiera en comunicación con todo el mundo. Luego, esas riadas y exodos de gente en busca de trabajo y un porvenir. En tercer lugar, el surgimiento del yihadismo, que me preocupa porque no está dentro de la tradición africana, que ha sido siempre la de la solidaridad y el entendimiento".

Chema Caballero. La familia en Sierra Leona


Chema Caballero convirtió a medio Sierra Leona en fan del Real Madrid desde el proyecto que fue llamado a liderar: un centro de rehabilitación de niñas y niños soldado. Dedicó más de 20 años de su vida a él y hoy, ya en España, donde trabaja como periodista, sigue viajando por todo el continente. Caballero está en contacto con la juventud africana de allá a donde va y, por eso, percibe que el cambio más sonado del continente es, precisamente, el que traen las nuevas generaciones. "Los jóvenes están mucho más formados e informados, tienen más acceso a redes sociales, a internet..." Destaca las posibilidades que la tecnología está dando y los movimientos sociales que están surgiendo en países como Burkina Faso, Senegal, Togo o Camerún... "La fuerza de la juventud está muy ligada a la música, muchas veces son raperos los líderes de estos movimientos", revela.

Gracias a esas redes sociales se mantiene en contacto con muchos de los chicos y chicas que pasaron por sus cuidados en Sierra Leona, pero echa de menos poder sentarse con sus seres queridos de allá, compartir más tiempo, ser parte de sus vidas. "Cuando has vivido 20 años en un país, esas personas ya son familia", dice. Hoy, desde España y desde su posición como periodista, Caballero trabaja para derribar el mito de que África es un agujero negro que no tiene salvación ni solución. "Es mentira", afirma con entusiasmo. "África está llena de vida y vitalidad, y de ganas de salir adelante".



https://elpais.com/elpais/2018/04/17/planet...626_226338.html


Guinea no existe.
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El fantasma del ...
mensaje Apr 18 2018, 02:57 PM
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El señuelo de volar de pie


SEBASTIÁN SERRANO

El Pais
Opinion
28/05/2006


Hay algunas noticias, que llamaré bonitas, cuya trascendencia es escasa pero se sabe que tendrán un gran éxito entre los lectores. Son noticias amables y sorprendentes, tan deslumbrantes que a veces ciegan a los periodistas, incluso a los mejores. Cegados por una de ellas han quedado los responsables de The New York Times, que han tenido que admitir que una noticia preciosa que dio la vuelta al mundo, el diseño de plazas de avión para transportar viajeros de pie, no es cierta.

El suplemento del diario neoyorquino que distribuye cada jueves EL PAÍS incluyó en su edición del pasado día 11 un artículo con este titular: "Las aerolíneas estudian cómo meter más pasajeros". Lo ilustraba un gráfico que incluía un dibujo de esos artilugios para volar de pie. En él se apreciaba que el viajero iba sujeto por unos arneses. En una de sus columnas del domingo, Buenafuente definió muy gráficamente esas plazas como "clase Hannibal Lecter".

El artículo del Times traducido al castellano empezaba así: "Las aerolíneas han dado una nueva respuesta a una vieja pregunta: ¿cuántos pasajeros se pueden apretujar en la clase turista? Resulta que muchos más, en especial si en algún momento se resucitara una idea que en otro tiempo se planteó: una cabina con plazas sólo de pie".

El texto precisaba: "En 2003 Airbus concibió la opción de viajar de pie, pero la empresa afirma que la ha echado en saco roto. La propuesta consistía en que los pasajeros se apoyaran contra un tablero acolchado, sujetos con un arnés. Airbus asegura que no ha ofrecido esa opción a ninguna aerolínea".

¿Qué sentido tiene empezar un artículo por algo que sus promotores, Airbus, han descartado y no han ofrecido a nadie? Ninguno. Pero esta traducción no responde fielmente al texto del artículo original, publicado el 25 de abril, sino que recoge las correcciones de los errores aceptados por The New York Times sin cambiar la estructura del texto. De ahí ese arranque tan extraño.

La noticia original daba por hecho que la idea estaba vigente y precisaba que la compañía europea Airbus estaba cautamente ofreciendo a compañías asiáticas la opción de fabricar cabinas con plazas para viajar de pie.

Esta primera versión, que destacó The New York Times en su primera página, fue la que dio la vuelta al mundo y la que probablemente permanecerá en los cerebros de millones de lectores, porque no todos los diarios, revistas, televisiones, radios y páginas web que la reprodujeron la van a rectificar. Además, aunque se rectifique el impacto de la corrección suele ser mucho menor que el de la noticia, sobre todo cuando es tan bonita como ésta.

Byron Calame, el Defensor del Lector del Times, abordó el tema el domingo pasado y uno de los aspectos que criticó fue la tardanza del diario neoyorquino en aceptar el error, lo que contribuyó a que la noticia se instalara como cierta en todo el mundo, pese al inmediato desmentido de Airbus. Subrayó que el 1 de mayo, seis días después de la publicación de la noticia, las páginas de Opinión de su diario aún incluyeron una viñeta satírica sobre el tema. La corrección definitiva no se publicó hasta el día 4.

La única información sobre el tema difundida por EL PAÍS es la citada traducción incluida en el suplemento de The New York Times. Pero los diarios no sólo incluyen noticias. El 30 de abril se publicó en el suplemento Domingo la columna de Buenafuente que contenía la referencia a la "clase Hannibal Lecter" y ayer mismo se aludió al asunto en un artículo de opinión publicado en la edición de Madrid.

Un párrafo de este artículo da idea de cómo la noticia bonita ha calado y los desmentidos, no: "La última aportación de la industria aeronáutica es la posibilidad de llevar a los pasajeros de pie. Airbus, con cierta cautela, comienza a ofrecer la opción de incluir una especie de camilla vertical con una leve inclinación hacia atrás y un saliente a la altura del culo para apoyar el ídem. El sistema viene a ser como el que utilizaban antaño los monjes cantores. Para sacar todo el rendimiento a su caja torácica debían cantar de pie, pero una pequeña repisa que acertadamente llamaron misericordia les permitía aliviar el peso de su cuerpo en el coro".

Calame describe en su columna del domingo pasado cómo el texto que se publicó el 25 de abril fue avanzando hasta llegar a la primera página del diario y pasó un control tras otro sin que nadie se percatara de que una afirmación fundamental ("Airbus ha estado cautamente ofreciendo" cabinas con plazas para ir de pie) estaba hecha en el vacío, sin ser atribuida a nadie. El propio concepto de plaza para ir de pie estaba basado en tres fuentes que habían visto dibujos en 2004 o antes, según reconoció con posterioridad el autor del artículo, que nunca preguntó a Airbus con claridad sobre la vigencia de la idea.

Es significativo que uno de los editores que cita Calame recuerde que la pieza fue tratada como un reportaje ligero que parecía bastante inocuo. Coincidiendo con esta percepción, el texto no fue sometido al más riguroso de los controles.

El arranque del artículo de Byron Calame es muy didáctico: "Como establece el viejo aforismo periodístico, 'si tu madre dice que te quiere, verifícalo'. Y cuando surge una historia que probablemente haga que los lectores exclamen '¡guau!', debería verificarse dos veces". Tiene razón. Al fin y al cabo, las historias bonitas son las que el lector acaba recordando más.


..............



Si los vuelos ‘low cost’ te parecían incómodos, espera a ver estos asientos

La firma italiana Aviointeriors ha presentado un modelo de butacas que llevaría a los pasajeros prácticamente de pie


ÓSCAR TÉVEZ
18 ABR 2018 - 13:39 CEST


¿Volar prácticamente de pie? La idea no es nueva: ya en 2009 Spring Airlines, compañía de bajo coste de China, propuso la idea de instalar en sus aeronaves asientos verticales (o sea, algo parecido a un asiento pero donde el viajero, más que sentarse, se apoyaría) cuyo coste sería menor al de los asientos normales. Y en 2012 el presidente de Ryanair, Michael O’Leary, también anunció que la compañía los instalaría en sus vuelos de menos de 90 minutos de duración en cuanto las autoridades aeronáuticas lo permitieran.


Los asientos tienen una base parecida al sillín de una bicicleta, si bien un poco más ancha, con un respaldo totalmente vertical. La distancia entre cada uno de ellos es de 58,4 centímetros (actualmente en Ryanair, una de las compañías que más apura, es de 76 centímetros). Bajo cada asiento hay una superficie inclinada para que los pasajeros de la fila de detrás coloquen sus pies. Por la distancia entre asientos, actividades tan comunes en un avión como leer un libro o ver una película en una tablet parecen complicadas. Por no hablar de la dificultad que añadiría si uno de los pasajeros de un asiento que no sea de pasillo necesita ir al cuarto de baño durante el vuelo.

Los ingenieros de Aviointeriors indican que el Skyrider 2.0, el nombre de este asiento, es “de ultradensidad” (porque caben más personas en el avión en menos espacio) ya que permite hasta un 20 % más de asientos en una aeronave. También indica que pesan la mitad que uno normal y que tiene bajo costes de mantenimiento. Ventajas, todas ellas, para la compañía aérea y su cuenta de beneficios, no para el cliente. Ese 2.0, por cierto, se debe a que ya hubo un primer intento: se presentó en 2010 y exceptuando los colores no era muy diferente.



https://elpais.com/elpais/2018/04/18/icon/1...169_199021.html


Ya empezamos....
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mensaje Apr 18 2018, 06:07 PM
Publicado: #6093


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CITA(El fantasma del Blog @ Mar 23 2011, 08:43 PM) *
The New York Times rectifica pero aquí no solo se publica la noticia en dos periódicos sino que además la incluyen las Notas de Prensa de la UPM. No solo esto sino que los proyectos han sido aprobados por el Ministerio de educación y ciencia (CGL2005-23762-E y CGL2006-27110-E) y no hacen una expedición sino dos.

https://www.nytimes.com/2006/04/25/business...e-to-stand.html


https://www.nytimes.com/2006/05/21/opinion/21pubed.HTML


https://archive.nytimes.com/www.nytimes.com...TS_GRAPHIC.html


http://www.elpais.com/articulo/ultima/Expe...elpepiult_2/Tes


http://www.elpais.com/articulo/ultima/Nuev...elpepiult_1/Tes


http://www.elmundo.es/elmundo/2005/11/10/c...1131640232.html


http://www.elmundo.es/elmundo/2007/05/30/c...1180511079.html


http://www.upm.es/canalUPM/notasprensa/Doc2005111102.html


http://www.upm.es/canalUPM/notasprensa/Doc2005051202.html

Mira que es raro todo esto, no aparecerá aquí un ojo crítico.






¿Cuantos pasajeros podemos meter en la clase turista?

Pues ya lo han solucionado los de El Pais; donde cabe un pasajero de clase business caben cuatro turistas. Y estos no aterrizan en portada con un ojo morado.
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El fantasma del ...
mensaje Apr 28 2018, 09:26 AM
Publicado: #6094


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Los españoles que no temieron a África

Cuando solo las misiones religiosas se adentraban en África, hubo algunos pioneros que decidieron irse por su cuenta y riesgo. Estas son las historias de tres de ellos


LOLA HIERRO

Madrid 28 ABR 2018 - 00:02 CEST


Un electricista, un doctor y un misionero reciclado en antropólogo. No podrían ser más diferentes, pero a todos les une el enamoramiento hacia una misma tierra: África. Fueron algunos de los primeros españoles que se atrevieron a vivir en un continente que en el siglo XX —y aún hoy en el XXI— se veía como una masa homogénea y misteriosa.


Se llaman Manuel Corachán, Lluís Mallart y Antonio Medina, y todos están hoy jubilados. De su tiempo en Tanzania, Camerún y Liberia les quedan los recuerdos, recogidos para la posteridad gracias a una iniciativa de Casa África llamada Proyecto Memoria. Son en total 55 personas que cuentan un África que, por obra y gracia del progreso y la globalización, ya no es posible conocer.

En los años sesenta, la mayoría de españoles que marchaba al continente vecino eran misioneros llamados a evangelizar. Ellos no. Por cuestiones laborales, por altruismo o por casualidad, fueron notas discordantes. A Manuel Corachán (San Sebastián, 1938), le movió la academia. "Desde los 15 años mis padres me enviaban a estudiar a Francia con una familia de médicos que había trabajado en África. Ya en la facultad, descubrí que mi profesión era más interesante en esos países y con más impacto sobre la población", relata.



Tras un breve periodo en la Ghana independiente de 1969 formándose como médico y otro en Ámsterdam para cursar la especialidad de medicina tropical, consiguió una plaza de doctor con la cooperación alemana —"en 1972 la española no existía", recuerda— en un hospital de Mwanza, a orillas del lago Victoria, en Tanzania. "Se podía hacer medicina de toda clase: anatomía patológica, dermatología, oftalmología... Era un trabajo intenso, pero tenía el lago. Mi despacho estaba en el sexto piso y veía puestas y salidas de sol sobre él cada día", rememora. "Es lo que más echo de menos de aquello".

Corachán vivió frente a esas aguas con su esposa y sus dos hija hasta que, al cabo de 20 años, volvió a España para trabajar en el Hospital Clínic de Barcelona y, posteriormente, fundar junto al eminente epidemiólogo Pedro Alonso el Instituto de Salud Global de Barcelona (IS Global), un prestigioso centro internacional de investigación en enfermedades tropicales.


Un electricista en Monrovia

"Me salió un contrato a través de un anuncio en un periódico y me fui de inmigrante a Liberia", resume Antonio Medina (Gran Canaria, 1936) de una España que en los sesenta "estaba muy mal". Formado en electricidad y audiovisuales, llegó a Monrovia para emplearse en una compañía que regentaba cines. “La primera noche los mosquitos me pusieron a parir”, cuenta. En esos años descubrió que era un lugar de gente "noble y acogedora que se tomaba las cosas con paciencia y tranquilidad". Enseñó a, por lo menos, cien electricistas y 40 operadores de cámara, y reparó las averías eléctricas de muchas sectas religiosas. “Sus canciones te hacían llorar y te ponían los pelos de punta". Hizo de todo en aquellos años: desde arreglar el ascensor de la mansión del presidente William Tolbert hasta montar un equipo de fútbol con universitarios.

En Monrovia, Antonio Medina enseñó a, por lo menos, cien electricistas y 40 operadores de cámara, y reparó las averías de muchas sectas religiosas

Medina volvió a casa cuando la situación política se complicó. "Me pidieron que siguiera en Liberia, pero las cosas se estaban poniendo muy feas". El 12 de abril de 1980 era asesinado el entonces presidente de Estado más antiguo del África negra, Tolbert, y Liberia entraba en una etapa dominada por la inestabilidad política y el empobrecimiento. Pero Medina ya no estaba allí.

Lluís Mallart puso el pie en África por primera vez como misionero y salió la última como antropólogo. A él, como lego, le movía el altruismo. "Queríamos ponernos al servicio de las iglesias africanas, hacer las cosas de otra manera; éramos muy idealistas". En 1960 fue enviado a Camerún, donde comprobó que no le gustaba que la iglesia recaudara dinero de los fieles para todo. "Era como un impuesto para ser cristiano. Yo tenía que pedirles una tarjeta para verificar que estaban al corriente de pago y, si no la tenían, no les confesaba". Tampoco que el sacerdote de la catedral de Douala le sugiriera inventar un impuesto entre los evuzok, la etnia con la que iba a vivir, para sufragar une nueva misión. "Me molestó bastante, así que cuando fui a comer con él, robé los cubiertos", confiesa entre risas. "Me dije: 'Fundaré la misión con los cubiertos de la catedral".


En 1963 fue enviado a fundar esa misión en medio del bosque, a 200 kilómetros de la capital y a 15 de la carretera más cercana. Y allí tuvo lugar otro acto de rebeldía: "Las casas de las misiones solían estar un poco apartadas del pueblo, pero a mí no me gustaba vivir solo, así que me puse a buscar y un polígamo me ofreció compartir su vivienda con él y sus dos esposas. "¡Le tenía que haber excomulgado, pero me fui a vivir con él!".

En sus años cameruneses, Mallart observó las costumbres de los otros. "¿Por qué todo lo que ellos hacían era brujería y lo nuestro era lo verdadero?”, se preguntaba. "Me molestaba que las costumbres de los demás fueran paganas que había que corregir". Salió de Camerún en 1968 para estudiar antropología en París. En esa Francia revolucionaria y democrática colgó definitivamente los hábitos, se casó y alcanzó notoriedad académica. Y siguió volviendo durante muchos años a visitar a sus amigos cameruneses, pero ya como experto antropólogo. Así quiere que lo recuerden en la tierra que le mostró su verdadera vocación.

https://elpais.com/elpais/2018/04/26/planet...331_091460.html

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mensaje May 8 2018, 09:19 AM
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EL PAÍS debate con otros medios europeos de la alianza LENA cómo combatir las ‘fake news’

Al evento, que tendrá lugar el 8 de mayo en Madrid, acudirán también representantes de las tecnológicas, europarlamentarios y el presidente de la Eurocámara, Antonio Tajani

Madrid 3 MAY 2018 - 16:43 CEST

Los periodistas se han visto a partir de 2016 (el año del Brexit y de la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca) ante un doble reto: informar sobre aquello que resulta incómodo para el poder y desmentir aquello que algunos líderes han denominado como “hechos alternativos” a la pura realidad. Por ello, y ante la palpable preocupación en las instituciones europeas sobre el avance del populismo en las próximas elecciones comunitarias de mayo de 2019, la oficina del Parlamento Europeo en España —junto con la Alianza de Medios Líderes en Europa (LENA, por sus siglas en inglés), de la que EL PAÍS forma parte—, ha organizado un foro de alto nivel para tratar el asunto: Fake News: cómo combatir las noticias falsas en Europa. Orit Kopel, cofundadora y vicepresidenta de Desarrollo de Negocio de WikiTribune, dará el pistoletazo de salida.

La conferencia, a la que también acudirán representantes de las grandes tecnológicas como Google y Facebook, europarlamentarios de los principales partidos políticos, y los ocho directores de LENA (EL PAÍS, Le Figaro, Le Soir, Die Welt, Gazeta Wyborcza, La Repubblica, Tages-Anzeiger y Tribune de Genève), tendrá lugar el martes 8 de mayo a partir de las 9.00 de la mañana en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Antonio Tajani, presidente de la Eurocámara, se encargará de poner el broche final junto a Juan Luis Cebrián, presidente de EL PAÍS, y Soraya Sáenz de Santamaría, vicepresidenta del Gobierno de España.

Participantes

Durante el debate intervendrán los eurodiputados Pilar del Castillo (PPE), Iratxe García (S&D), Maite Pagazaurtundúa (ALDE), Ana Miranda (Verdes-ALE) y Miguel Urbán (GUE). Esta mesa, abierta a preguntas del público, será moderada por la subdirectora de EL PAÍS Eva Sáiz.

¿Qué están haciendo los principales medios europeos para combatir las medias verdades que se apresuran, en ocasiones, a declarar los políticos? El reputado periodista alemán Stefan Aust, editor de Die Welt; Christophe Berti, director del belga Le Soir; Alexis Brezet, director del francés Le Figaro; Antonio Caño, director de EL PAÍS; Pierre Ruetschi, director del suizo francófono Tribune de Genève; Massimo Russo, director general del área digital del rotativo italiano La Repubblica; Piotr Stasinski, director adjunto del polaco Gazeta Wyborcza; y Judith Wittwer, directora del suizo Tages-Anzeiger, se encargarán de explicar cómo se trabaja el tema en sus redacciones por media Unión Europea. Todo el debate, que contará con la interpretación simultánea en inglés, francés y español, será moderado por la también directora del Huffington Post en España, Montserrat Domínguez.

El encuentro se podrá seguir en directo en la web de EL PAÍS y en redes sociales con la etiqueta #FakeNewsForum.

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