LAS HADAS DE MI NIÑEZ
LAS HADAS DE MI NIÑEZ
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Escrito por Francis Gracián   


Casualmente, estudiando
una lección de Historia la otra tarde,

leí una referencia a los relatos
que solían contar los medievales.

Y sin sentir, veloz el pensamiento
me transportó enseguida a otros lugares:
a esas tardes de lluvia, tras la lluvia,
el misterio en el aire,
buscando de los árboles el hueco
y el charco que se hace,
para bañarse al claro de la luna
las ondinas y náyades;
mientras andan los gnomos por la tierra
y los elfos y silfos por el aire.

Mi infancia fue poblada por las hadas;
teteras habladoras, pájaros amigables,
admirando siempre la travesura
de vengativos duendes, de extraños animales;
que traían detrás su moraleja
después de deleitarme.

Yo me encerré en la torre de los alquimistas,
y visitada fui por los elementales;
yo me puse el picudo capirote
sin el cual no se hacen los viajes astrales.

Disfruté de mis hadas
sin saber de rituales;
sueños simbólicos, iniciaciones,
las pruebas de la vida, los viajes,
a los cuales ayudan los pequeños
seres que viven en distinta fase.

Y me dejaron la niñez tan rica
que no quise causarles el desaire
de evitar que me hagan ahora compañía;
naturalmente, sin saberlo nadie.

Que debemos pagar en ilusiones
la importancia de hacernos razonables.


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Francis Gracián

 

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