EPÍLOGO 1973
EPÍLOGO 1973
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Escrito por Ramón Nuñez   


Soy un vaso,
cilindro de cristal abierto al cielo y de no sé que jarra, a borbotones,
me están ahogando hasta el colmo de tristeza.

Había una esperanza
y se murió colgada de la tarde
gritándole al mañana mientras nace:
No vengas, ¡Quédate!, hazte agujero
y cúbrelo con tierra. Pon una cruz de mármol
con sombras rectilíneas clavadas en tu frente
y déjate quedar tranquilamente,
sin esforzarte en ser día, en crecer, en ser presente.
Nadie te espera detrás del horizonte.
Quédate sin venir.
No hay estación, ni tren, ni bienvenida.
No hay nadie.

Va resbalando la pena por mi afuera
y me canso de ser
y no soy alguien.

Ramón Núñez

 

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